El día más difícil del Peje

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Francisco Garfias 04/12/2013 02:37
El día más difícil del Peje

La respuesta de César Yáñez entró al celular a las 12:54 horas. “Confirmado el infarto, pero ya quedó todo”, decía el mensaje del vocero de López Obrador. Era la primera noticia confiable sobre el verdadero estado de salud del aguerrido líder del Morena.

Hasta ese momento todo eran meras especulaciones. Una prestigiada cadena de noticias quiso ganar la nota. Lo mató. Versiones iban y venían. Se hablaba de “complicaciones cardiacas”, de “presión arterial muy alta”, de “malestar cardiaco…”

Lo único que se sabía de cierto era que estaba hospitalizado en Médica Sur y no en el IMSS.

Yánez nos informó que a las dos de la tarde los médicos iban a dar una conferencia de prensa en ese hospital de primerísimo nivel.

Mis planes cambiaron de inmediato. Salía de las oficinas de Cecilia Romero, secretaria general del PAN, rumbo al Senado. La atención de todo el mundo se enfocaba en el controvertido líder del Morena. Había que ir a Médica Sur.

 En el camino escuché una paradoja en voz de López-Dóriga: simultáneamente tres líderes de la izquierda andan con problemas de salud. El influyente periodista informó que Cuauhtémoc no va al cerco al Senado por el mismo motivo. Andrés está en Médica Sur y el senador Miguel Barbosa no aparece en los días más difíciles de la Cámara alta. Está muy enfermo.

Faltaban seis minutos para las 14 horas cuando llegué al auditorio José Zavala de la Torre III de ese hospital. Camarógrafos, fotógrafos y reporteros lo atiborraban. Seis minutos después aparecieron Andrés Manuel López Beltrán, hijo del Peje, César Yáñez y los doctores Patricio Ortiz y Octavio González.

Ortiz dio el parte médico. “Fue ingresado al hospital a las 2:30 am. Fue intervenido satisfactoriamente por un infarto agudo al miocardio. Es una intervención coronaria subcutánea exitosa y con evolución favorable hasta el momento”. No quiso hacer pronósticos sobre el tiempo de convalecencia ni pronunciarse sobre si tendrá que cambiar radicalmente su agitado modo de vida (lo que parece obvio). Optó por la prudencia.

Allí nos enteramos que a López Obrador le tuvieron que colocar un stent en la arteria coronaria denominada descendente anterior. Es la que irriga la cara anterior y lateral del ventrículo izquierdo.

Los stens son férulas que ayudan a evitar que la arteria se vuelva a cerrar (restenosis). Sólo le pusieron uno. Hay veces que colocan dos, tres y hasta más. Eso da una idea del tamaño de la lesión.

El Peje ingresó a Médica Sur a las dos y media de la mañana. Llegó por su propio pie. Venía con un fuerte dolor en el pecho. Lo metieron de inmediato a la unidad coronaria.

 La parte política de la conferencia estuvo a cargo Andrés Manuel López Beltrán. El hijo del Peje entró en materia, luego de informar que su padre está bien: no se cancela el cerco al Senado para impedir la reforma energética. “Tenemos información de que mañana se inicia el debate”, dijo.

Y citó a los simpatizantes de Morena a presentarse en Insurgentes y Reforma a las diez de la mañana de hoy miércoles. “La mejor manera de brindarle un apoyo solidario (a López Obrador) es asistiendo al cerco. No claudicar en esa lucha”, subrayó el mayor de los hijos del tabasqueño.

Una y otra vez insistió en que el de su padre es un movimiento pacífico. “Podemos tener el corazón caliente, pero hay que mantener la cabeza fría”, recalcó.

En ese momento me vino a la memoria la carta de Andrés Manuel a los empresarios mexicanos, escrita horas antes de infartarse. ¿El tema? La apertura del sector energético a la inversión privada.

La busqué en mi correo. Estas son algunas líneas:

“Cuando se debatía la privatización de las telecomunicaciones, muy oportunamente advertimos que sería dañina para la nación la cancelación de un monopolio público para crear un monopolio privado.

“Hoy sus empresas y los consumidores mexicanos en general pagamos las consecuencias con elevadas tarifas y un acceso a la red de muy pobre calidad. Veinte años después de la privatización, el servicio es caro y malo, y la competencia, muy limitada.

“Vino después el debate sobre la privatización de la banca. Tampoco nos equivocamos. Bastaron cinco años y una crisis económica nacional para que los nuevos banqueros mexicanos quebraran y cedieran a extranjeros nuestro sistema de pagos”.

Sobran comentarios.

 Por Médica Sur andaba Ricardo Monreal. Se le veía descompuesto, triste, abatido. Rehusó hacer declaraciones. “Mañana platicamos”, repetía ante el enjambre de reporteros que le insistían para que hiciera un comentario. Lo único que alcanzó a balbucear fue: “Tenemos líder para rato”. El zacatecano permaneció parado en la parte trasera del auditorio. No se movió. Allí lo cercaron los reporteros.

Otro del círculo del Peje que vimos fue al maestro Jesús Martín del Campo. Estaba en una sala contigua del auditorio. Allí no podía cruzar la prensa.

En la planta baja de la torre nos topamos con Lino Korrodi. Visitaba a Carlota Robinson. La ex Amiga de Fox está internada. “Un problema en la columna”, explicó el ahora enemigo de Chente. El reportero de Reforma, Fernando Mayolo, le pidió una opinión sobre el infarto de Andrés. “Ojalá se reponga; México necesita liderazgos como ésos. Son punto de equilibrio”, dijo.

Ya afuera del hospital nos topamos con fans del Peje. A esas horas eran pocos, pero muy ruidosos. “¡No estás solo!” “¡No estás solo!”, gritaban. Y desplegaban pancartas: “Estamos contigo, Andrés”, “Venceremos, AMLO, no estás solo”, “Estamos contigo, AMLO”.

Nosotros también le deseamos pronta recuperación. México lo necesita vivo. Es el líder que equilibra a los gobiernos.

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