Calzones para los senadores

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Francisco Garfias 03/12/2013 01:50
<i>Calzones</i> para los senadores

El tendedero era de calzones y tangas. Fue colocado por mujeres de Morena frente a ese búnker en el que está convertido el Senado, ante el inminente debate sobre la reforma energética que propone modificar los artículos 27 y 28 de la Constitución para abrir sectores de la industria energética que han estado vetados a la a la inversión extranjera.

Colgaron y aventaron las emblemáticas prendas dentro del recinto para que, dijeron, los legisladores las usen “a la hora de defender nuestro petróleo…”

Es apenas una muestra de lo que se viene con el cerco al Senado al que volvió a convocar ayer El Peje, en un mensaje por internet. Según el senador del PT, David Monreal, el cerco tendrá como “base” alrededor de diez mil personas, más los que quieran agregarse.

No hay duda. La esquina de Reforma e Insurgentes volverá a estrangularse por culpa de quienes, en su momento, se aferraron a construir el Senado en el cruce de las avenidas más importantes de la Ciudad de México. Pudieron más los intereses que la sensatez.

 El ambiente ya está calientito en la Cámara alta. Ayer fue aprobada, en comisiones unidas, la famosa reforma política que permite la reelección de los diputados a partir de 2018; y de senadores en 2024, pero también que le da autonomía a la PGR y al Coneval, crea el INE y, entre otras muchas cosas, sube el umbral —para obtener o conservar el registro— de dos a 3% a nivel federal y local.

Esto pone en dificultades al PRD en 17 entidades donde tiene poca presencia, según el senador de ese partido Armando Ríos Piter: “Es una reforma que fomenta el bipartidismo”, nos dijo.

El PRI, el PAN y el PVEM la votaron a favor. En contra sólo lo hicieron los petistas Manuel Bartlett y Ana Guevara. La mitad de la bancada del PRD entró unos minutos al salón donde sesionaban las comisiones para posicionarse frente a la reforma que se debatía.

Le tocó hacerlo a Alejandro Encinas, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Segunda. Sostuvo que el proyecto de dictamen se elaboró fuera del Senado.

Aprovechó para cuestionar la reforma energética “donde no solamente se plantean ya los contratos de utilidades compartidas, sino la pérdida del dominio de la nación sobre el petróleo, los hidrocarburos y la electricidad”.

 Las torres de hierro que protegen el Senado no impidieron que un puñado de ciudadanos se colaran hasta los salones donde sesionaban las comisiones unidas. Allí desplegaron pancartas en las que se leía “No al Control Ciudadano”, “Reelección sin Simulación”, “Reforma Política Ciudadana”.

Uno de los ciudadanos interrumpió la sesión y, en voz alta, comenzó a decir que el PRI “es lo peor”. En los momentos en que se dirigía, por su nombre, a la senadora Cristina Díaz, presidenta de la Comisión de Gobernación, sus palabras fueron ahogadas por un estruendoso grito del mal encarado senador del PRI, René Juárez. “¡Cállate!”, gritó el ex gobernador de Guerrero. Y se calló.

El hidalguense David Penchyna pidió que los sacaran. Otros senadores le hicieron coro. “Que nos dejen trabajar”, pedían. Pero Enrique Burgos, quien presidía la reunión, prefirió no hacer más grande el mitote. Los dejó en el salón, pero a condición de que no interrumpieran los trabajos y desplegaran sus pancartas en silencio.

El borlote creció cuando los guardias de seguridad intentaron sacarlos sin autorización de Burgos. El priista Omar Fayad, quien se había acercado a dialogar con ellos, detuvo a los de seguridad. “El presidente no ha ordenado sacarlos”, les recordó.

El que más habló en la sesión fue, sin duda, el panista Javier Corral. Anunció 40 reservas. Le contaron 34. “Por qué no se reserva toda la Constitución, así es más fácil”, ironizó Omar Fayad (PRI). El senador por Chihuahua incluyó un artículo que ya había sido reservado previamente por su correligionario Héctor Larios.

“¿Por qué no le dejas ese artículo también Larios? Se rió Pablo Escudero, del PVEM.

Las burlas incomodaron a Corral. “Ese es el nivel con el que tratan a un legislador”, se quejó el inefable panista, quien, por cierto, votó diferenciado de la mayoría de su grupo: se abstuvo en lo general.

 La mitad de la bancada del PRD entró unos minutos a la reunión de las comisiones unidas. Querían posicionarse frente a la reforma política que allí se aprobó.

En su posicionamiento, Encinas se fue a la yugular de los panistas. La reforma política, dijo, es una “moneda de cambio” para los azules. “Venden su voto a favor de la reforma energética”, aseveró. “No queremos convalidar de ninguna manera un proceso en donde se haga una operación de trueque legislativo de unas reformas por otras”, subrayó.

Le respondió el panista José María Martínez. “No acepto que sea moneda o trueque. Moneda no viene de mono”, dijo.

 Josefina Vázquez Mota presentó ayer en la FIL de Guadalajara su libro El sueño que unió la frontera (editorial Paidós). Son 65 entrevistas realizadas con mexicanos inmigrantes en EU, pero también con los llamados méxico-americanos.

Ejemplos: Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio con George W. Bush de 2005 a 2009 y actualmente CEO de Kellogg Company; Henry Cisneros, ex alcalde de San Antonio por cuatro periodos y ex presidente de Univision; Julián Castro, actual alcalde de San Antonio; el astronauta José Hernández y el famoso “encantador de perros”, César Millán.

Es su tercer libro. El primero ha vendido más de 600 mil ejemplares: Dios mío, hazme viuda por favor. Luego vino Nuestra oportunidad, con entrevistas con líderes internacionales que hablaban sobre México, previo a su campaña presidencial, y ahora el que presentó en Guadalajara.

 Lo que faltaba para redondear un 2013 de contracción económica, agitación social, nuevos impuestos, desempleo, pobreza: el surgimiento de una nueva guerrilla en Guerrero: Fuerzas Armadas Revolucionarias de Liberación del Pueblo.

Exigen la libertad de los líderes de la CRAC y de comunitarios encarcelados.

                www.elarsenal.net

                http://panchogarfias.blogspot.com

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