Superar Volver al futuro

Lo que no logramos es hacer del sistema educativo un semillero de talentos para consolidar el desarrollo del país.

Catherine Prati Rousselet*

Esta semana se celebran 30 años del estreno de Volver al futuro y circulan pintorescas listas de lo que, en la actualidad, rebasa la ficción de la época. Lo que no logramos es hacer del sistema educativo un semillero de talentos para consolidar el desarrollo del país y garantizar una calidad de vida digna para los menos privilegiados.

Es verdad que entrar con singular alegría en la era del neoliberalismo ha permitido, por lo menos, a México volverse una nación emergente, décima segunda fuerza económica mundial, miembro del G5 y del G20. Pero, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares publicada en julio pasado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 46% de la población se encuentra en situación de pobreza (36% “moderada” y más de 11 millones de personas en situación de pobreza “extrema”).

Como la inmensa masa de países menos adelantados, México abandona con resultados imperfectos los ocho ODM (Objetivos del Milenio, 2000-2015) y abraza con expectación los 17 (11 relacionados con el desarrollo sostenible) ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible, 2015-2030). Los miembros de la ONU están “resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”.  

A siete décadas de la creación del Sistema de Naciones Unidas, estas declaraciones siempre parecen una copia al carbón de la anterior, palabras vacías sin muchas acciones concretas. Tampoco aporta mucho el discurso de Zubair Sayed, director de comunicación de Civicus (alianza mundial de la sociedad civil): “Lo que será común en todos los contextos es que su éxito dependerá de la voluntad política de los gobiernos para tomarlos en serio, incluir metas de transformación en sus planes nacionales de desarrollo, asignarles los recursos necesarios e incluir a la sociedad civil en todos los aspectos”.

De reciente creación (2014), la Red Mexicana para la Cooperación Internacional y Desarrollo (Remecid), que agrupa a expertos en áreas multidisciplinarias de instituciones nacionales públicas y privadas, pretende ser “una iniciativa académica para la incidencia”. Bajo la batuta de su coordinador general, doctor Simone Lucatello, busca “establecer un espacio de colaboración que contribuya al debate de la agenda nacional en materia de cooperación internacional y desarrollo (CID), mediante la investigación, la docencia y la incidencia política y promoción de los estudios de CID, dentro de los ámbitos nacionales y regionales y, eventualmente, internacionales. Al mismo tiempo se busca facilitar y promover el intercambio de información y del conocimiento, propiciar el asesoramiento mutuo, y desarrollar aquellos otros proyectos que resulten de interés común”.

De frente a los nuevos retos de los ODS, sus 169 metas y, sobre todo, después de la reunión de Addis Abeba (verano 2015) dedicada a la financiación para el desarrollo, se esperan profundas transformaciones para garantizar todos los derechos humanos de todos.

Un escenario que supera indubitablemente a Emmett Brown y Marty McFly.

Coordinadora de Posgrado y Extensión, Facultad de Estudios Globales. Universidad Anáhuac México Norte.forointernacional@anahuac.mx

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