Las brujas de Salem

Todas las cosas, especialmente 
las estupideces, se repiten cíclicamente.

Pueden verme llorar con un ojo, pero el otro está presto a vivir y avanzar Chala Rasta, Caza de Brujas

Dice con acierto la ley de Murphy que si las cosas se pueden poner mal, se van a poner peor.

Pocos sabemos que le ley de Murphy ni es de Murphy ni es ley ni dice nada.

La tradición oral de esta sabiduría popular del siglo XIX en Norteamérica hizo desarrollar simplemente el fatalista concepto de que lo que va a pasar, va a pasar. Y lo que no, no, dice el filósofo de Güemez, que para ilustración del populacho, Güemez es un poblado del lamentablemente abandonado estado de Tamaulipas, allá en el norte. Güemez fue fundado el primer día del año 1749, por un tal José de Escandón, conde de Sierra Gorda, y que, como buen lambiscón de la época, le puso al poblado que fundó el nombre de Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla Horcasitas y Aguayo, por cierto, primer conde de Revilla Gigedo. El filósofo de Güemez es un ente imaginario que se atribuye a tres individuos, pero que en realidad personifica la sabiduría popular, que es la más sabia de todas.

La historia nos lo demuestra con insistencia: todas las cosas, especialmente las estupideces, se repiten cíclicamente. Y, además, en espiral, de manera que no nos podemos escabullir de su ráfaga. Arthur Miller, quien tuvo entre sus méritos —además de ser cornudo esposo de Marilyn Monroe— el de ser uno de los mejores dramaturgos modernos de Estados Unidos, al lado de Eugene O’Neill y Tennessee Williams, escribió en 1953 The Crucible, basada en la persecución, por brujería, de unas mujeres en Salem, en 1692.

Dice el polaco Slawomir Mrozek que la estupidez no tiene historia, pero tiene tradición.

En Estados Unidos se ha desatado hoy una nueva cacería de brujas. Nosotros somos las brujas. Los casi cuatro millones de mexicanos que fueron deportados durante el mandato del negrito que ahora todos adoramos, Obama, se van a quedar cortos. Las redadas se extienden hoy por las cocinas de Nueva York, los campos del Valle Imperial de California, los barrios de Raleigh o en Michigan.

Se es bruja de nuestro tiempo, en los Estados Unidos de Trump, si se es diferente, si se es moreno, si se apellida uno González o Pérez. Si se es mexicano. Y va a recibir una patada por el culo. Al menos en los próximos cuatro años, si no es que los gringos reeligen al máximo de four more years para Trump. Ya veremos.

En 1692, la brujas de Salem fueron quemadas vivas en América por ser diferentes.

En 2017 los mexicanos son expulsados de Estados Unidos por ser indocumentados.

Parece que vamos progresando.

PILÓN.- En el día de los enamorados sería conveniente que nos dejemos de hacer tontos: el amor no reside ni en el corazón ni mucho menos en el pene o la vagina. Está en el cerebro.

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