Te pareces tanto a mí

Mi conclusión, después de revisar el debate del miércoles en Las Vegas, es que los bonos de Andrés Manuel López Obrador para el año 2018 suben vertiginosamente: está a la cabeza del nuevo trend de la política, como lo puso de manifiesto Donald Trump a pregunta ...

Mi conclusión, después de revisar el debate del miércoles en Las Vegas, es que los bonos de Andrés Manuel López Obrador para el año 2018 suben vertiginosamente: está a la cabeza del nuevo trend de la política, como lo puso de manifiesto Donald Trump a pregunta específica del moderador Chris Wallace. ¿Va a respetar el resultado de las elecciones del 8 de noviembre? La respuesta es... no la digo por ahora, cuando llegue el momento lo diré. Los dejo en suspenso.

Traduzcamos al mexicano: ¡al diablo con las instituciones!

Las afinidades no terminan ahí. En esencia, Donald Trump deja entrever que él reconocerá el resultado de las elecciones solamente en el caso de que le sea favorable. De la misma manera, los medios de comunicación son corruptos y tramposos cuando denuncian sus vicios y respetables cuando encuentran sus virtudes. Estoy escuchando a El Peje.

El asunto es mucho más serio. Trump está cuestionando, de entrada, el sistema político de Estados Unidos y descalificando de antemano todo el proceso electoral si no obtiene la victoria. Está cuestionando la esencia misma, democrática, del país más poderoso del mundo. Los parches que a la declaración hicieron la hija del candidato republicano y su jefa de campaña no ayudan en nada. Estamos ante la intolerancia entronizada en el poder, así sea parcial.

Es fácil de comprender la simpatía que despierta Trump en ciertos círculos de la sociedad estadunidense; su momento más fuerte en el último debate de candidatos fue la discusión sobre la segunda enmienda de la Constitución, que es la que garantiza el derecho de los ciudadanos a la posesión de armas de fuego, y el apoyo que la poderosa NRA —National Rifle Association— le ha dado a Donald. Por encima de las consideraciones sobre la situación económica del país se encuentra el concepto de la libertad identificado con la pistola al cinto. Eso es Norteamérica, no nos engañemos.

Ésa es la Norteamérica que irá a las urnas dentro de 19 días. Por ello, puede anticiparse que el triunfo de la señora Clinton no puede ser avasallador y que se dará por un margen estrecho. Ahí vamos de nuevo a las similitudes con Andrés Manuel: si no hay una diferencia marcada en las preferencias de los votantes, se facilita el cuestionamiento. Al Gore, en las elecciones contra George W. Bush en el año 2000, ganó el voto popular, el voto de la gente en las urnas. Los votos electorales de la Florida, cuyo gobernador se llamaba entonces Joseph Ted Bush, le dieron el triunfo a su pariente. Gore cuestionó el resultado, se fue a tribunales para luego desistirse en aras de no quebrantar el orden institucional de su país.

La actitud Trump/López Obrador es totalmente diferente. Desconocimiento inmediato y total del proceso electoral. Complot. El sistema político de los vecinos está en crisis.

PILÓN.- A propósito de traducciones, a la luz del tercer debate de candidatos presidenciales de Estados Unidos, muchos se han roto la cabeza tratando de descifrar la expresión “nasty woman” que Trump le dedicó en televisión internacional en vivo a Hillary Clinton. Realmente, la palabra nasty tiene muchas acepciones en la lengua inglesa, que van de cachondo a molesto, desagradable, incómodo, asqueroso, repugnante, malo, feo, horrible o sucio. Por citar a uno de los clásicos de la política mexicana, no se hagan bolas. El sentido, intención, tono y significado de lo que Trump quiso decirle a Hillary, en buen y plano mexicano es: pinche vieja.

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