Presagio

El ave que ayer voló, presagiando tu partida, era gaviota perdida como perdido es tu amor. Ilan Chester, Presagio No hay peor periodista que el que renuncia al ...

            El ave que ayer voló,

            presagiando tu partida,

            era gaviota perdida

            como perdido es tu amor.

            Ilan Chester, Presagio

No hay peor periodista que el que renuncia al noble oficio de ser cronista de lo que sucedió, para asumirse como adivino de lo que va a pasar. Me permito asegurarle, no obstante, que el lunes que viene no iniciará regularmente el ciclo escolar como lo marca el calendario oficial de la Secretaría de Educación Pública de nuestro país. Por lo menos no iniciará en los estados en los que los dirigentes de la CNTE traen al gobierno federal como calzón de puta, para arriba y para abajo, haciéndole rectificar cuanta medida emprende, ceder en todos los principios enunciados, renunciar a  su privilegio de autoridad y quedar como el cohetero: si truena malo y si no truena también.

La única opción a mi presagio es peor que éste. El ciclo escolar comenzaría si por casualidad el gobierno federal haya estado negociando a la chita callando, haciendo concesiones inconfesables y por tanto inconfesadas, con frecuencia violando aseveraciones previas y en no pocas ocasiones pasando por encima del ejercicio estricto de la ley. La indudablemente transada —esto es comerciada— puesta en libertad de Rubén Núñez y Francisco Villalobos, procesados por delitos graves de malversación de millonarios fondos a los que se les fija fianzas ridículas, es solamente uno de los muchos ejemplos de que la autoridad del gobierno mexicano ha comenzado a ser inexistente. Si nuestros mandatarios desobedecen nuestro mandato e incumplen lo que solemnemente protestaron cumplir y hacer cumplir, esto es la ley, me parece que eso es peor que la terquedad de los dirigentes que ahora exigen la renuncia de un secretario de Estado al que no reconocen ni siquiera como interlocutor, ya no digamos como autoridad.

El último pronunciamiento del señor Miguel Ángel Osorio Chong nos promete, aunque sea de una manera un tanto vaga, que las negociaciones de su secretaría, encargada de mantener la gobernabilidad de este país y de ejecutar la política del Presidente de la República, serán transparentes. ¿Debemos entonces entender que hasta ahora no lo han sido? Podría significar que hasta el momento no hay un sólo avance en el camino que lleva al gobierno federal a imponer una Reforma Educativa que, como las otras, se iniciaron en el Poder Ejecutivo de este país y fueron aprobadas y ratificadas por el Congreso de la Unión y por una mayoría requerida por la ley de las legislaturas de las entidades federativas.

Si algo hay que reconocerle a la oposición violenta de una minoría del magisterio nacional es su lenguaje directo, conciso y preciso, a diferencia del discurso gubernamental. Para la dirigencia de la CNTE y sus acólitos no hay más salida para la crisis de gobernabilidad que vive el país que derogar “la llamada Reforma Educativa, que es punitiva”.

Traducido al buen cristiano, eso quiere decir abolir la evaluación de la capacidad de los maestros para enseñar o dejarla en manos de los mismos maestros, mantener el privilegio de esa minoría para el reparto de las plazas de maestros en este país y su carácter de mercancía sujeta de negociación o de heredad. De esa suerte, puedo afirmar sin temor a equivocarme que el ciclo escolar 2016-2017 no se iniciará como dice el calendario de la SEP.

Excepto que, en lo oscurito, se haya llegado ya o se esté llegando ahora a algún acuerdo que como ciertos amores no pueda decir su nombre.

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