Mexican Petroleum Company
La coyuntura petrolera global ofrece a México una singular oportunidad para iniciar su reposicionamiento estratégico como potencia energética en el contexto global. El presidente Enrique Peña Nieto está ante la oportunidad histórica quizá irrepetible para crear la ...
La coyuntura petrolera global ofrece a México una singular oportunidad para iniciar su reposicionamiento estratégico como potencia energética en el contexto global. El presidente Enrique Peña Nieto está ante la oportunidad histórica —quizá irrepetible— para crear la Mexican Petroleum Company, una poderosa multinacional petrolera mexicana comparable con Exxon, Chevron o British Petroleum. La estrategia debe comenzar por consolidar las capacidades técnicas y humanas de nuestra industria petrolera y energética, pública y privada. El siguiente paso es proteger legalmente a escala global los conocimientos generados por instituciones como el Instituto Mexicano del Petróleo y el de Investigaciones Eléctricas, la UNAM, el IPN, otras universidades y los centros Conacyt. La industria petrolera mexicana se sustenta también en las capacidades desarrolladas por el Instituto Politécnico Nacional, la UNAM, y muchas otras instituciones de educación superior para formar a los técnicos y profesionales que hacen funcionar a Pemex y a las empresas que son sus contratistas o concesionarias. Otro pilar es, sin duda, el Instituto Mexicano del Petróleo.
Los mexicanos hemos sido capaces de construir una formidable industria petrolera nacional, Pemex, cuya sola existencia y el desarrollo que ha alcanzado como empresa petrolera totalmente integrada, cuyas capacidades van desde la exploración hasta la petroquímica, es una de las grandes hazañas históricas de la nación mexicana. Urge dotarla de las capacidades técnicas, humanas y financieras que necesita para proyectar sus actividades hacia otras latitudes. Ir más allá de las fronteras mexicanas, a fin de dejar de ser la única gran empresa petrolera integrada que, en el mundo entero, está confinada en un solo país. Pemex es una gran anomalía en el mundo petrolero global. Es la única gran empresa petrolera integrada y de gran tamaño, que produce y vende en un solo país. El futuro de Pemex es transformarla en una gran multinacional petrolera, sin que deje de pertenecer mayoritariamente a la nación mexicana, y potenciar los recursos humanos, que son elemento central del patrimonio de Pemex.
El petróleo siempre fue nuestro. Las capacidades y medios necesarios para encontrarlo, extraerlo y procesarlo, no. Las reservas petroleras, al igual que todos los recursos minerales del subsuelo, los adquirimos al nacer como nación soberana. En México el petróleo siempre fue de la nación, del conjunto de personas que disfrutamos de la nacionalidad mexicana. Lo que, en cambio, no fue nuestro siempre es el complejo conjunto de capacidades operativas, técnicas, empresariales, comerciales y financieras necesarias para transformar el recurso natural, presente en el subsuelo, los “veneros del diablo”, en riqueza efectiva. Esas capacidades las adquirimos mediante la decisión adoptada por el presidente de la República, el general Lázaro Cárdenas del Río, la noche del 18 de marzo de 1938, al nacionalizar, con el apoyo de la nación entera, los activos de las empresas extranjeras que, hasta entonces, tenían concesionada la explotación del patrimonio petrolero de México.
A partir de esa gran hazaña hoy ha llegado la hora de internacionalizar a Pemex, no de privatizarlo o vender sus activos como chatarra. Sino de encontrar las fórmulas que le permitan salir a producir petróleo más allá de las fronteras de México, desplegando así el potencial de su activo más valioso: su capital humano, sus trabajadores y técnicos. El futuro de Pemex es transformarse en una gran multinacional petrolera. Una “Mexican Petroleum Company” capaz de competir con BP a escala global.
Los mexicanos podemos y queremos construir una gran multinacional petrolera que siga siendo nuestra. Es un proyecto digno del liderazgo y del talento político de Enrique Peña Nieto. Es digno de la memoria de Lázaro Cárdenas del Río. Es digno del México del siglo XXI.
Twitter: @alzati_phd
