Vueltas
Nunca ha estado sobre la mesa una propuesta que genuinamente resuelva el problema de fondo para construir agendas de gobierno de mayoría.

Fabiola Guarneros Saavedra
Mensaje directo
En curso de concluir otro ciclo electoral, pareciera que es hora de dar vuelta a la página.
Pero no. En realidad, ésta es una rueda que no deja de dar vueltas, pero sobre su propio eje. No va hacia adelante. Jamás avanza.
Ahora la moda es hablar de segunda vuelta en la elección presidencial, aunque para efectos de 2018 sea más bien un ejercicio ocioso, por la imposibilidad temporal para aplicarla. Mera calistenia. Porque no se necesitaba esperar a los resultados del Estado de México para darnos cuenta del estado de fragmentación que caracteriza a la clase política. Provocado y alentado, recordemos, por sus propios protagonistas.
Sí, causa miedo que el próximo Presidente de la República sea elegido con menos de una tercera parte de la votación total. Sin la amplitud de un respaldo popular que le ayude a impulsar una agenda, y previsiblemente sin una mayoría en el Congreso que la traduzca en reforma. Parálisis garantizada.
Pero son justamente los propios partidos los que le han sacado la vuelta a un acuerdo sustantivo. Se han conformado con reformas electorales que han sido meros parches para calmar al candidato inconforme en turno. Nunca ha estado sobre la mesa una propuesta que genuinamente resuelva el problema de fondo para construir agendas de gobierno de mayoría, no meras alianzas circunstanciales para vencer en las urnas.
¿Por qué los partidos le temen a instaurar el balotaje? Porque significa dejar en manos de los ciudadanos la decisión de unir al agua y al aceite. Porque los partidos por sí solos han demostrado su incapacidad para establecer negociaciones mínimas y acuerdos que atiendan, ya no digamos al interés común, sino a su interés propio.
Sin consenso para una segunda vuelta presidencial, surge la idea de llevar a la práctica un gobierno de coalición que, al menos, está previsto en la letra constitucional. ¿En serio? ¿Lo llevarán a cabo los mismos que no han sido capaces de pactar el nombramiento de un fiscal Anticorrupción, por hablar de algo que se supone debía ser urgente?
Admitámoslo: el statu quo les conviene a todos. Por eso, la única segunda vuelta que flota en el ambiente es la que busca la oposición unida en Coahuila, intentando anular los comicios para gobernador, para lo cual trajeron de vuelta la estrategia utilizada en Colima de denunciar mediante un audio la intromisión de la administración estatal en las campañas. Habrá que ver si no se les voltea la estrategia.
Por lo demás, el guión que sigue es tan previsible que difícilmente veremos una vuelta de tuerca. No la hubo en el Estado de México, donde cada fuerza política apostó hasta el final que podía ganar sin necesidad de aliarse a otra. Ya Andrés Manuel López Obrador bateó categóricamente a su expartido, el PRD, y la única posibilidad de que éste se le una en 2018 es plegándose incondicionalmente a su voluntad. No es un escenario descartable, pero suena improbable dado el impulso y motivación que obtuvo el sol azteca en los comicios mexiquenses.
Me temo que tampoco fructificará mucho el intento dialoguista del perredismo con Acción Nacional. Las propias bases y alguna personalidad destacada de ambos partidos comenzaron a minar la posible alianza. Tampoco existe el candidato capaz de hacer que ambos depongan sus diferencias ideológicas. Veremos a los dirigentes darse una vueltecita por las sedes del otro partido para tratar de sumar fuerzas. Pero no creo que dé más que para ocasionales notas de ocho columnas en el periódico.
Y la revuelta deberá esperar en los que parecen los rivales a vencer. Salvo sorpresas, nadie encabezará dentro del PRI una movilización interna consistente para tratar de abrir el proceso de designación del candidato, que quedará en manos del actual Presidente, tal como obedece a su tradición. Y en Morena... bueno, ahí sí no hay forma de darle vuelta.
Y sí, lo único seguro es que no caminará pronto la consolidación de un gobierno eficiente que vele por los intereses de todos los ciudadanos sin ser rehén de circunstancias electorales. Como el tráfico matutino, va a vuelta de rueda.
Twitter: @Fabiguarneros