Cubetazos

Una vez concluido el ciclo de reformas, uno de sus frutos que dará más de que hablar será la con-sulta popular.

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Fabiola Guarneros Saavedra 24/08/2014 00:00
Cubetazos

Una causa de balde. No hablo de una causa inútil o gratuita, sino, literalmente, de una que ha dado la vuelta al mundo con tan sólo una cubeta de agua y hielo.

¿Es esto una buena noticia? Como suele ocurrir con otros acontecimientos que circulan ampliamente en redes sociales, la campaña #icebucketchallenge ha cosechado tanto simpatías como detractores. Entre estos últimos se cuentan quienes descalifican a las celebridades que han visto en este fenómeno un vehículo para hacerse publicidad gratuita, así como los que censuran el desperdicio de agua que se promueve justo en épocas de escasez.

Como en todo, antes de tomar partido, bien vale la pena registrar primero la importancia como acontecimiento histórico de esta estrategia global que busca obtener fondos para combatir el padecimiento conocido como esclerosis lateral amiotrófica (o ALS, por su abreviatura en inglés).

El llamado consiste en que el participante se arroje agua fría sobre la cabeza, se grabe en video y proponga a otra persona que haga lo mismo y done diez dólares a una organización que recauda dinero para  investigar de tratamientos contra el ALS (si se rehúsa, debe aportar 100 dólares). Aunque fue iniciada en julio por el beisbolista Pete Frates, la campaña adquirió relevancia mundial en días recientes cuando entraron a ella deportistas como LeBron James y Cristiano Ronaldo; estrellas del cine, la televisión y la música, como Steven Spielberg, Robert Downey Jr., Oprah Winfrey y Britney Spears, y empresarios de la tecnología como Mark Zuckerberg y Bill Gates. A partir de ahí, son pocos los famosos que no han publicado su respectivo video echándose agua y hielo y retando a otros a seguir el ejemplo.

Los políticos tampoco han sido ajenos. El expresidente estadunidense George W. Bush ya difundió su respectivo remojón, por medio del cual invitó a su antecesor Bill Clinton a hacer lo propio. Se entiende que no postulara al actual inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, quien ya ha dicho por medio de sus voceros que sólo contribuirá a la causa por medio de su donativo. El mandatario estadunidense quizá debió agregar que bastantes cubetazos de agua fría ya ha tenido, primero con los disturbios raciales en Ferguson y, más gravemente, con la decapitación del fotógrafo James Foley y la amenaza de asesinato de otro periodista por parte de radicales islámicos, un dolor de cabeza que seguro no se quita con compresas frías.

Más allá de si el #icebucketchallenge logra el cometido de reunir dinero suficiente para atacar la enfermedad degenerativa, tiene un mérito indiscutible: haber puesto sobre la mesa un tema del que nadie hablaba y seguro muy pocos conocían. Como todas las modas virales que trascienden más por su parte frívola, los cubetazos irán haciéndose menos frecuentes y las aportaciones tenderán a disminuir. Pero el hecho de haber convocado a un número significativo de personajes de alcance global es suficiente para considerarlo una lección de cómo la creatividad puede abonar en favor de causas no siempre fáciles de explicar. Bastó un poco de sentido del humor y mucho arrojo (de agua) para comunicar una idea de manera eficaz y alentar la participación masiva.

No son, estas últimas, virtudes que abunden en la clase política, y menos en la mexicana, que suele darle baldazos de agua fría a los ciudadanos con decisiones incomprensibles, como el empecinamiento del gobierno oaxaqueño de quedar bien con las bases radicales del magisterio avalando una reforma educativa a su gusto, en lugar de acatar los lineamientos trazados por la ley para toda la Federación.

Una vez concluido el ciclo de reformas, uno de sus frutos que dará más de que hablar será la consulta popular, un nuevo mecanismo de participación ciudadana que será estrenado en 2015 y que fue promovido sobre todo por la izquierda, que ve ahí una forma de revertir los recién consumados cambios en materia energética.

PRD, PT, Movimiento Ciudadano y el debutante Morena se abstuvieron de sus habituales técnicas de torpedeo a la Reforma Energética con la esperanza de concitar apoyo ciudadano a su propuesta de consulta popular, que todavía está por verse si logra el número de firmas y el aval de la Suprema Corte. Por eso debe haberles caído también como balde de agua fría el anuncio del PRI de que también se valdrá de la nueva ley para proponer a los votantes que se recorte el número de legisladores plurinominales en el Congreso de la Unión.

La propuesta tricolor no descubre el agua tibia. Es claro el desencanto que existe hacia los representantes populares (y los del PRI tampoco han sido ajenos), sobre todo por la cantidad de recursos públicos que consumen y la forma privilegiada con la que se tratan a sí mismos, pues tienen en su mano la definición de los presupuestos. Es obvio que con esta consulta se trata, sobre todo, de quitarle reflectores al activismo contra la Reforma Energética y, de paso, a la propuesta panista sobre los salarios mínimos. Además, han sido el PRD y los partidos pequeños los principales beneficiarios del número de legisladores no electos directamente, sino por representación proporcional, lo cual explica su rechazo inmediato al plan priista. 

Salvo que una chispa de creatividad surja de los partidos, no veremos un real involucramiento de los ciudadanos con un nuevo mecanismo supuestamente diseñado para ellos, y sí una guerra de declaraciones descalificatorias que seguramente desencantarán aun más a los votantes y difícilmente los atraerán hacia las urnas, además de darle trabajo extra a la Suprema Corte, que deberá decidir la validez de las preguntas. Decepciona, sí, que uno de los productos de la reforma político-electoral se encamine a ser un nuevo campo de batalla que deje sin voz ni voto a la gente. Tanto esfuerzo habrá sido de balde.

                Twitter: @Fabiguarneros

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