Rigor

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Fabiola Guarneros Saavedra 18/05/2014 00:25
Rigor

“Los buscadores (de internet) son, en realidad, bastante estúpidos. Aunque es ridículamente impresionante recibir resultados de Google en cuestión de milisegundos sin importar el término que se busque, esos resultados se limitan a las coincidencias de la frase exacta que has tecleado. Los buscadores no pueden inferir cosas que no hayan sido explícitamente enunciadas (…) Un ser humano, sin embargo, puede hacer esas inferencias muy fácilmente”.

El párrafo anterior, tomado del libro 64 cosas que debes saber sobre la era digital. Cómo enfrentar el futuro sin miedo, del experto británico Ben Hammersley y puesto a circular recientemente en México por editorial Océano, ilustra una de las paradojas de la vida contemporánea: la tecnología nos ha brindado herramientas formidables para la búsqueda y el cruce de datos que facilitan la investigación.

Pero ni el más poderoso programa cibernético sustituye la interpretación personal, el procesamiento de información para abstraer, explicar y, en la medida de lo posible, mejorar nuestra realidad.

Como muchos mexicanos, me enteré con asombro y enojo de los resultados del Mapa del Magisterio de Educación Básica en México, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), que mereció una amplia cobertura mediática por sus números francamente escandalosos. Acaparó la atención el dato de que 70 profesores ganan más que el Presidente de la República, pero también dos perlas suculentas para alimentar el morbo: el que un profesor de Oaxaca gane 603 mil pesos al mes y que hay mil 441 maestros de Hidalgo que nacieron el 12 de diciembre de 1912 (los ya famosos Lupitos), y cada uno de ellos cobra al menos 148 mil pesos mensuales.

Como suele ocurrir tras la revelación de una noticia bomba, el seguimiento posterior y las precisiones no suelen provocar el mismo morbo.

La SEP y los gobiernos de las entidades aludidas no se quedaron con los brazos cruzados. Educación Pública dijo que el análisis del Imco “carece de seriedad y rigor”. Oaxaca negó que un profesor ganara más de 600 mil pesos mensuales y precisó que al maestro se le retuvo el salario durante un año por un problema administrativo y luego se le resarció prácticamente de golpe.

Hidalgo aclaró que no existen mil 441 docentes nacidos el mismo día, sino que corresponden a personas que cobran pensión alimenticia y que para efectos de llenar en un formulario el campo correspondiente a su Registro Federal de Causantes se les asignó como fecha de nacimiento 12/12/12.

El Imco respondió en un comunicado que su mapa fue generado con base en información pública obtenida del portal electrónico de la SEP el 20 de marzo.

En este espacio hemos cuestionado reiteradamente que, en materia educativa, los gobiernos de los estados hacen muy poco en favor de su causa. Al no haber un proceso homologado para consignar cómo se distribuyen los recursos públicos, queda abierto a la arbitrariedad de cada entidad para elaborar registros que no sólo entorpecen la fiscalización, sino que contravienen toda lógica. Ya no hablemos de revolver a maestros con beneficiarios de pensiones. Los RFC donde todos aparecen con los tres doces es por sí solo un acertijo que, si no fuera lugar común, no dudaría en calificar de kafkiano.

Sin embargo, aunque el propósito del Imco, según su respuesta, “forma parte de una discusión pública orientada al fortalecimiento de la transparencia”, su estrategia de difusión también me provoca dudas y como ciudadana estoy obligada a expresarlas, sin que ello parezca que avalo el desgarriate con el que operan los registros públicos en México.

El Imco explicó que para su investigación extrajo los datos de las nóminas de los estados por medio de una técnica llamada “scrapeo web”, por medio de la cual se realiza una búsqueda determinada para obtener perlas como las ya mencionadas. El programa utilizado arrojó datos espectaculares que reflejan inconsistencias monstruosas, no necesariamente realidades. Es decir, lo que pareciera un descarado desfalco a las finanzas públicas bien puede ser un simple error de dedo. Injustificable, pero si lo que se busca es la transparencia, es necesario dilucidarlo.

Y no me refiero sólo a los números escandalosos. Cuando el Imco dice que el sueldo promedio mensual de un profesor en México es de 25 mil pesos, sin duda es consistente con la aritmética, pero no con la realidad, o al menos con otras fuentes. El Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo ha señalado, por ejemplo, que el salario mensual promedio de un docente es de ocho mil 500 pesos.

También llama la atención que, en la joya de la corona, los 70 maestros que ganan más que el Presidente de la República, el Imco no diera las cifras precisas de cuánto ganan exactamente esos profesores, y se limitaran a decir vagamente que ganan más de 193 mil 400 pesos al mes, cantidad que, por cierto, corresponde a la declaración patrimonial del presidente Enrique Peña Nieto de 2013.

El Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2014 indica que la remuneración anual total neta del Presidente de la República (incluyendo aguinaldo, prima vacacional, gratificación y otras prestaciones de ley) es de tres millones 054 mil 97, es decir, un promedio mensual de poco más de 254 mil pesos. Desconozco por qué el Imco eligió como parámetro la cantidad del año pasado,¿sería para cuadrar las cifras y garantizar el dato estruendoso? Que conste que es sólo una duda.

Los software son muy útiles, qué duda cabe. Pero, ¿no habría valido la pena haberle dado el tiempo suficiente para madurar la investigación, contrastar los datos numéricos obtenidos en el buscador cibernético con documentos solicitados directamente a las dependencias involucradas y, mejor aún, contactar a esos maestros y verificar si de verdad viven con el salario que dicen que perciben?

En la medida que el Imco calculó el mejor timing para lanzar su bomba (la víspera del Día del Maestro), logró un escenario propicio para hacer ruido y ganar las ocho columnas de los diarios. ¿No la transparencia amerita un poco más de rigor?

No siempre dos más dos son cuatro ni siempre el camino más corto entre dos puntos es una línea recta. Un par de frases que ilustran que, por más perfectas que sean las matemáticas y por más contundentes que pudieran parecer los números, la realidad se presenta un poco más compleja. Vale más describirla como es.

            Twitter: @Fabiguarneros

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