Contrastes de las pasadas elecciones
Por los resultados de los comicios pasados, todos los contendientes “ganaron y perdieron mucho, poco o algo” en la elección como tal y en relación con la sucesión presidencial. Al menos, se perciben cinco grandes contrastes: 1. Si el Estado de México es la joya de ...
Por los resultados de los comicios pasados, todos los contendientes “ganaron y perdieron mucho, poco o algo” en la elección como tal y en relación con la sucesión presidencial. Al menos, se perciben cinco grandes contrastes:
1. Si el Estado de México es la joya de la corona, el ganador de las elecciones fue el PRI (y Enrique Peña y Eruviel Ávila); fue el partido más votado, quedó en segundo lugar en Veracruz (consiguió medio millón de votos, 20 mil más que Morena), y puede triunfar en Coahuila (que sigue en el aire). Sin embargo, en el Edomex su votación fue de un millón de votos menos en relación con 2011 y, en general, sus sufragios van a la baja. El triunfo en el Edomex mantiene vivo al PRI, pero el panorama para el 2018 le aparece muy complicado.
2. AMLO fue el perdedor de los comicios, al ser vencido en el Edomex, cuando daba por hecho que la victoria de Delfina Gómez lo haría “invencible” para el 2018. No obstante, Morena alcanzó una elevada votación en la entidad mexiquense (la triplicó) e importantes triunfos en Veracruz (venció en Xalapa, Coatzacoalcos y Poza Rica), convirtiéndose en el partido con mayor crecimiento. Morena tiene mayor presencia nacional, pero AMLO seguirá como su principal enemigo y continuará desgastándose política y discursivamente. Si no puede obtener una gubernatura, difícilmente podrá ganar a escala nacional el año próximo.
3. Aunque el PAN tuvo una ostensible derrota en el Edomex (Josefina Vázquez se fue al cuarto lugar), su dirigente Ricardo Anaya la libró bien: en alianza con el PRD, con el triunfo en Nayarit y al vencer en 112 de los 212 ayuntamientos veracruzanos en disputa (más de la mitad de los conseguidos por el PRI-PVEM). Anaya sigue sumando estados para el panismo, pero bajó su votación general. Además, los resultados mixtos les dieron alas, por un lado, al gobernador Miguel Ángel Yunes (otro ganador de la competencia y recién destapado para el 2018) y, por el otro, a Margarita Zavala, quien arreció con sus anticlimáticas críticas y amagos contra Anaya (cuando hay conflicto poselectoral) y hasta le dio un ultimátum (al estilo obradorista) para que el azul defina, en menos de un mes, la candidatura presidencial…
4. Pese a que el PRD respira con sus victorias en Nayarit y Veracruz, y la gran votación que obtuvo Juan Zepeda en el Edomex (un millón de votos) y, con ello, se revalora para la elección presidencial (puede ser partido bisagra), su acérrimo rival en la izquierda, Morena, se fortaleció, lo que alentará el mesianismo autoritario y antiperredista de AMLO. En cambio, la alianza con los azules le ha redituado electoralmente al sol azteca, si bien todavía se ve lejano un frente amplio para el 2018, principalmente, el cómo sortear el obstáculo que implicaría acordar quién sería el abanderado a la Presidencia de dicha coalición…
5. El mayor contraste se encuentra entre el elevado costo de las elecciones (sólo el INE destinó cuatro mil millones) y el gran esfuerzo institucional y de miles de mexicanos que participaron en la organización electoral y la confianza de millones que depositaron su voto, con las fallas, irregularidades y violaciones a la ley (destacan los grandes montos de dinero ilegal y el caso Coahuila) que cometen los partidos y diversas autoridades gubernamentales. Ello genera descrédito, desencanto e incertidumbre, en especial en contiendas muy cerradas. Urge fortalecer la institucionalidad y actuar contra quienes rompen el marco jurídico, sobre todo en las campañas, así como revisar las leyes y el modelo electoral.
ENTRETELONES
Avanza el rusiagate, pero puede afectar a las negociaciones del TLCAN.
Twitter: @evillarrealr
