La gran estafa

El Sistema Nacional Anticorrupción no progresa debido a las rencillas entre los partidos políticos; lo que sí avanza son los hechos delictivos sin el menor castigo

El año pasado fue un gran año para el combate a la corrupción en otras latitudes porque, entre otras cosas, se descubrieron y castigaron decenas de actos de esta calamidad en varios países, y tal parece que 2018 seguirá la misma tónica, como lo publica el blog de la Foreign Corrupt Practices Act (FCPA), ley mediante la cual el gobierno estadunidense castiga y obtiene recursos por la corrupción habida en el extranjero por diversas empresas.

Mencionaré algunos de los casos más recientes publicados este mes por dicho blog, mismo que está al alcance de todos. El primero corresponde al banco HSBC, que ha pagado al Departamento de Justicia de Estados Unidos la cantidad de 101 millones de dólares porque montó un sistema para dañar a dos de sus clientes institucionales; incluso, están pendientes de que se sentencie al exjefe de una de sus divisiones en Brooklyn y se extradite de Inglaterra a la nación norteamericana a otro funcionario para enjuiciarlo.

Otro banco famoso, el Citigroup, ha sido sancionado por otra autoridad, la Financial Industry Regulatory Authority (FINRA) con 11 millones de dólares por haber engañado a sus clientes diciéndoles que compraran activos cuando en realidad debían vender.

La muy famosa empresa brasileña Petrobras ha tenido que pagar 2.95 miles de millones de dólares en una acción colectiva de cientos de inversionistas y aunque la empresa ha negado los hechos, sí pagó.

Además se ha sabido, gracias a una investigación de reporteros del periódico Globe and Mail de Canadá, que el gobierno de ese país dejó de cobrar multas por cerca de mil millones de dólares debido a la falta de capacidad de sus autoridades.

Y también este mes de enero se conoció que la principal empresa consultora del mundo, McKinsey, está involucrada en un escándalo de corrupción en sus trabajos para el gobierno de Sudáfrica, lo que ha ocasionado que empresas como Coca-Cola hayan anunciado que no le contratarán ningún otro estudio mientras no aclare qué ha pasado.

El éxito que han tenido los estadunidenses con la FCPA ha ocasionado que personeros y periódicos afines al imperio chino estén cuestionando si en verdad esta ley persigue la corrupción o es un mero instrumento del gobierno que lo único que busca son intereses políticos. Todo esto derivado del arresto del exsecretario del interior de Hong Kong, quien corrompió a varios funcionarios de diversos países de África en favor de una compañía de energía de la República Popular China.

Al mismo tiempo, se está desarrollando una intensa discusión académica para llegar a una teoría unificada de la corrupción, como se menciona en un interesante artículo del señor Joseph Pozsgai-Alvarez, funcionario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en donde hace un relato de cómo ha evolucionado el estudio del tema y las diferentes aristas que tiene por la variedad de actores que participan: académicos, servidores públicos y personas de los sectores privado y social.

Señala la impresionante habilidad que tiene el fenómeno de mutarse y metastatizarse debido a la actividad humana y los recursos financieros involucrados, y opina que debería de separarse en dos diferentes dimensiones, la primera de ellas básica y universal, y la otra específica y local.

Algunos países han avanzado en los últimos meses en aprobar legislaciones más severas, destacando a Perú y a Argentina, cuya corrupción era ya rampante.

Todo lo anterior nos conduce a nuestro caso, donde el famoso Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) no progresa debido a las rencillas entre los diversos partidos políticos y lo único que vemos es que los hechos corruptos avanzan sin el menor castigo, o cuando mucho se ve retardado por solicitudes de extradiciones de altos funcionarios.

Lo que está ocurriendo es que estamos no frente a una estafa maestra, sino frente a la gran estafa, la cual consiste en hacer grandes declaraciones para en realidad no hacer nada.

Los poderes Ejecutivo y Legislativo van a terminar su mandato sin haber consolidado el SNA y con una corrupción creciente.

¿Era esta la idea?

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