Reconstrucción: recursos adicionales
Sí era cuestionable el monto de recursos que tienen a su disposición los partidos políticos, ahora con las pérdidas de los sismos se vuelve injustificable, por lo que la CNDH y varias dirigencias de los partidos junto con el INE están buscando un acuerdo de retención de este financiamiento público
Tras los lamentables sucesos derivados de los sismos nos encontramos todavía con esperanza de hallar a más personas con vida y emocionados ante la impactante solidaridad del pueblo de México que, sin distingos, se ha puesto a ayudar de la mejor forma que puede, y habrá de seguir haciéndolo por algún tiempo más. Próximamente, las autoridades estarán obligadas a tomar en consideración una siguiente etapa, tal y como ha manifestado el señor Presidente, referente a la reconstrucción, tanto física de los inmuebles afectados, como anímica de las personas que han sufrido pérdidas de seres queridos y patrimonio.
Para esta reconstrucción se nos informa que se cuenta con los recursos del Fondo Nacional de Desastres (Fonden) y, adicionalmente, el secretario de Hacienda y Crédito Público manifestó esta semana a los medios de comunicación que existen varios fondos, no detalló cuáles ni el procedimiento para el acceso a los recursos, e incluso apoyos de la iniciativa privada, lo cual es muy bueno.
Asimismo, si ya de por sí era cuestionable el monto de recursos que tienen a su disposición los partidos políticos, ahora con las pérdidas de los sismos se vuelve injustificable, por lo que la CNDH y varias dirigencias de los partidos junto con el INE están buscando un acuerdo de retención de un porcentaje de este financiamiento público para que se destine a un fideicomiso de apoyo a los damnificados, mismo que esperemos incluya también a los otros estados de la República afectados y no sólo a la Ciudad de México.
Sin duda, según la información que se ha dado, dichos recursos no serán suficientes para la cuantía de los daños, que crecen día con día, por lo que habrá que buscar la forma de obtener recursos adicionales, y en este tema hay varias opciones y no sólo una.
Como sabemos, el Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2018 que presentó el gobierno ya se encuentra en la Cámara de Diputados para ser dictaminado y aprobado a más tardar el 15 de noviembre. Tal y como se presentó, que por lo visto ya es tradición, se trata de un presupuesto que privilegia lo que han denominado la consolidación fiscal, por encima de la consolidación humana de millones de pobres. Sobre este tema escribimos en una columna anterior, al igual que diversos comentaristas.
Varias dependencias públicas, entre las que están las secretarías de Desarrollo Social, Educación y Salud, ya vienen arrastrando recortes en sus presupuestos aprobados en años anteriores por una u otra razón, lo cual debería hacer imposible alguna propuesta de recorte adicional para atender las consecuencias de los sismos.
Hay otras opciones, una de ellas mencionada esta semana por Rolando Cordera y Juan Carlos Moreno Brid en TV UNAM, para que se abra la posibilidad de configurar lo que denominaron un “tributo a la reconstrucción”, cuyo objetivo sería conseguir recursos adicionales por el tiempo que se necesite para atender las necesidades de los afectados por el sismo, tanto personas como dependencias públicas.
Otro instrumento es el tema tabú de este gobierno y varios anteriores, el del sacrosanto déficit, el cual, dado lo que ha ocurrido, merece ser revisado más allá de las autoridades reales en esta materia que son las empresas privadas extranjeras calificadoras de la deuda.
Debemos recordar que hay muchos países, inclusive de los llamados desarrollados, que tienen un déficit mucho mayor al nuestro y siguen trabajando y desarrollándose, a pesar de las cifras que tienen.
Para lo terrible que han sido estos sismos no queda otro remedio que utilizar alguno de estos dos instrumentos, un impuesto nuevo o ampliar el déficit, porque afectar el presupuesto hará que la pobreza crezca de manera irremediable.
La decisión está en el Congreso de la Unión y deben ser los senadores y los diputados quienes tomen la batuta y planteen una obtención de recursos adicionales, de una manera diferente y más allá de las consideraciones fiscales. La ocasión lo amerita y esperemos estén a la altura de la situación de emergencia que estamos viviendo.
