Informe valioso
El documento presentado es rico en datos
y observaciones sobre los avances
en la Agenda y los 17 ODS que la Asamblea General de la ONU aprobó en 2015.
A finales del mes pasado, se celebró en la Ciudad de México el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible 2017, donde se dio a conocer el informe sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030, organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el gobierno de México.
El documento presentado es rico en datos y observaciones sobre los avances en la Agenda y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 2015.
El prólogo menciona que la acumulación de poder económico está asociada a la acumulación de poder político, por lo que los sectores perdedores en la globalización no están siendo compensados por los ganadores y esto va en contra del enfoque universal de que “nadie se quede atrás”, lo cual desde los años noventa ha conducido a lo que la CEPAL denomina la hiperglobalización.
El desafío es recuperar la agenda de cooperación multilateral que quedó “en el limbo”, según sus palabras, por lo que es necesario expandir el comercio y corregir los desequilibrios. Para lograrlo hay que mejorar la gobernanza de las finanzas internacionales, de forma que evite una crisis como la vivida en 2008, así como revigorizar la integración regional, hoy fragmentada y debilitada.
Sin embargo, este sistema multilateral abierto no debe considerarse como fruto espontáneo de la desregulación y la liberalización comercial y financiera en un contexto de alta heterogeneidad. La CEPAL indica que hoy más que nunca debe promoverse y ampliarse la cooperación internacional sobre bases multilaterales.
Como tema central pondera que existe una nueva percepción sobre la gravedad del cambio climático y sobre los problemas que atraviesa la economía mundial, así como la urgencia de darles respuesta, tomado en cuenta los 17 ODS y considerando que la economía no se ha recuperado plenamente de la crisis financiera de 2008, ya que las tasas de crecimiento del comercio y el PIB se han mantenido en valores muy inferiores a los registrados en décadas pasadas.
Entre las observaciones importantes para nuestra región, destaca que siguen existiendo una gran debilidad en la inversión y una alta vulnerabilidad externa, y que no hemos aprovechado los periodos de auge para diversificar la estructura.
Señala también que la caída de la inversión en maquinaria y equipo tiene fuertes repercusiones sobre la productividad y la modernización tecnológica, que los niveles de inversión en investigación y desarrollo siguen siendo muy bajos y que nos hemos rezagado, en comparación con los países en desarrollo de Asia.
En materia de empleo menciona que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), nuestra región debería crear 70 millones de nuevos empleos de aquí a 2030, sólo para absorber a la población que se incorpora al mercado laboral (unos cinco millones por año), y que existen 134 millones de trabajadores en el sector informal, muchos de los cuales conforman lo que se ha denominado la “nueva clase media vulnerable”. Además, agrega que el bono demográfico se nos está yendo.
Hacia el final, el documento señala una serie de temas en los cuales los países de la región han manifestado la necesidad de apoyo vía cooperación técnica o la posibilidad de brindar dicho apoyo. Así, nos encontramos que nuestro país ha solicitado apoyo para temas como asentamientos humanos, biodiversidad, cambio climático, energía, género, innovación tecnológica, planificación urbana, percepción de la ciencia y tecnología, entre otros y, de igual manera, hemos ofrecido apoyo a otros países de la región en temas como medio ambiente, exportaciones e importaciones, seguridad y justicia, victimización y violencia, por mencionar algunos. Vale la pena destacar que México es el único país que ha ofrecido cooperación técnica en estos dos últimos temas.
Creo, sin duda, que la CEPAL elaboró un documento valioso y que tanto el gobierno como el resto de organismos de la sociedad civil deben revisarlo y actuar.
