Otro estudio

Los menores de 18 años representan la mitad de la población en pobreza; invertir en las edades tempranas previene en gran medida esta situación y también la desigualdad.

En un estudio de más de 150 hojas denominado en inglés Poverty and shared prosperity 2016: Taking on inequality, que en español podríamos traducir como La pobreza y prosperidad compartida 2016: Enfrentando la desigualdad, el Banco Mundial (BM) inicia una serie de reportes que, según dicen, elaborarán anualmente y comienza con éste.

El documento es abundante en datos, la mayoría de ellos obtenidos para 2013, con los que hacen varias comparaciones. Según el documento, fue en ese mismo año que el BM asumió dos ambiciosos objetivos. El primero de ellos, acabar con la pobreza extrema en el mundo y, el segundo, promover la prosperidad compartida de manera sustentable en cada país.

Mencionan que en el año 2013 vivían en la pobreza 767 millones de personas, casi el 11% de la población mundial, con un ingreso diario de 1.90 dólares, cifra que toman como ingreso máximo —denominado línea de pobreza— para estar ubicado dentro de la pobreza, es decir, no más de 40 de nuestros devaluados pesos. A mi juicio, en el estudio consideraron muy bajo ese ingreso, el cual permite determinar que quienes llegan a ganar un poco más salen de ella. Creo que éste es un tema a debatir, ¿con qué ingreso se considera que una persona deja de ser pobre?

Entre los asuntos que quisiera destacar está el referente a la educación. En el documento mencionan claramente que el nivel de educación es inversamente proporcional a la pobreza; así, casi el 8% de la población que terminó su primaria, pero no la secundaria, vive abajo de la línea de pobreza, pero de aquellos que están en la universidad sólo el 1.5% está bajo de dicha línea.

Los menores de 18 años representan la mitad de la población en pobreza, por lo que invertir en las edades tempranas previene en gran medida esta situación, al igual que la desigualdad. Esto, a través de otorgarles educación y salud, de lo contrario, tendrán este faltante por el resto de su vida y no podrán mejorar sus ingresos y oportunidades, dice el documento. Una vez más se comprueba que la educación es un elemento fundamental para el desarrollo del ser humano y hay que invertir, y mucho, desde las edades tempranas de los niños.

Reconocen que, a pesar de los datos que demuestran crecimiento en lo que denominan la prosperidad y la reducción de la pobreza, para lo que citan los casos concretos de China y la India, países que realizaron un gran esfuerzo en la reducción de este problema en años anteriores y en conjunto habían podido sacar de la pobreza a cerca de 100 millones de personas, el mundo continúa sufriendo de sustanciales problemas de desigualdad. Así, tenemos que los niños en pobreza tienen cuatro veces menos oportunidades de ingresar a la educación primaria que los niños ricos y que hay 780 millones de personas analfabetas en el mundo, con las mujeres ocupando las dos terceras partes de esta cifra.

El BM se pone bravo y comenta que ya no hay espacio para la complacencia, que vivimos en un mundo caracterizado por la intolerable desigualdad de oportunidades, disparidades en la equidad de género y privaciones en salud, educación, agua salubre, nutrición y consumo.

También menciona que la meta de la ONU de llegar al año 2030 sin pobreza no será posible con los actuales índices de crecimiento económico, que es el motor fundamental para reducirla, y a la vez este crecimiento reduciría la desigualdad. Este punto está por verse pues, a menos que se hagan reformas fiscales, el crecimiento económico reduce la pobreza pero ensancha la desigualdad en la mayoría de los países.

Otro comentario del BM deja mucho que desear, considerando la experiencia de años y años, cuando argumentan que hay que mantener algún nivel de desigualdad para incentivar la economía, el talento y esfuerzo entre los individuos. No han entendido que estamos al final de un sistema económico que ya no da para más y, a menos que haya cambios drásticos en la distribución del ingreso, la situación empeorará.

Son ya demasiados los estudios sobre pobreza y desigualdad. Ahora se necesitan más y mejores resultados.

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