Voluntad política y económica

El tiempo pasa y los resultados delcombate a la corrupción de estegobierno son, por decir, magros.

Una pregunta que muchos nos hacemos es si de verdad este gobierno piensa combatir la corrupción, tanto pública como privada, o son meras declaraciones que, en realidad, lo único que hacen es mantener el statu quo, ya que el tiempo pasa y los resultados son, por decir, magros. Así lo demuestra el Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2017 enviado a la Cámara de Diputados. Con dicho Presupuesto hay que olvidarse de establecer el tan cacareado Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). Incluso, el presidente del Senado, promotor del mismo, ha señalado que no se tomaron en cuenta las necesidades para echar a andar el nuevo esquema.

Para no variar, como en muchos otros temas, resulta contradictorio lo que está haciendo el gobierno, ya que, según los medios de comunicación, en la Agenda Nacional de Riesgos en el año 2013, la corrupción no era considerada como factor de riesgo. Ya para el 2014, la incluyó en el noveno puesto y para el año pasado ya ocupaba el sexto lugar. Con esta información, ¿cuál será la razón para no otorgar dinero suficiente a su combate?

Hay países que han tomado muy en serio la corrupción, como es el caso francés, en el que incluso en el año 2013 se creó la Haute Autorité pour la Transparence de la Vie Publique (HATVP), que podríamos traducir como la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública, con poderes para investigar, tanto dentro como fuera del país, así como solicitar a los órganos de justicia o de finanzas información sobre las personas sujetas a investigación. En los años que lleva operando ha podido encausar tanto a servidores públicos como a personas del sector privado por actos de corrupción, y lo mejor que ha hecho ha sido que las otras dependencias que tienen que ver con la corrupción también mejoren y avancen.

Actualmente, hay un revuelo en Francia por dos casos que han salido a la luz pública después de varios años. El primero de ellos involucra al expresidente Nicolás Sarkozy, ya que la fiscalía de París ha solicitado juzgarlo por haber ocultado que en la elección de 2012 gastó el doble de lo permitido por el código electoral. El expresidente pretende ser otra vez candidato y con la decisión de la fiscalía lo tendrá muy difícil.

El otro caso se refiere a quien fuera ministro delegado del presupuesto, el señor Jérôme Cahuzac, considerado como uno de los personajes más importantes del gobierno del señor Hollande y que como resultado de la denuncia pública de un portal de noticias francés en internet, denominado Mediapart, se descubrió que tenía dinero depositado en Suiza y no lo había declarado.

El asunto se complicó porque, en un inicio, este médico exitoso en el sector privado declaró ante los diputados que la noticia era falsa, hasta que se demostró que era verdad y en ese momento dijo otra mentira: que era dinero que había guardado por instrucciones del señor Michel Rocard, muerto recientemente y uno de los más distinguidos y reconocidos miembros del Partido Socialista Francés. Ya se ha comprobado que se trata de otra mentira y los jueces están solicitando penas de cárcel y económicas en su contra.

El señor Jean-Louis Nadal, quien es el presidente de la HATVP, ha hecho declaraciones a las revistas Paris Match y Le Nouvel Observateur, en la que indica algunas cosas que pueden ser interesantes para nuestro país. Una de ellas es que la transparencia no formaba parte de la cultura pública francesa y que el Estado se basaba casi exclusivamente en el culto al secreto. También, que el combate a la corrupción no lo puede hacer sólo una institución, sino que es necesaria la participación de todos y que los medios de comunicación juegan un papel principal en ello. Insiste en que es necesario crear una cultura deontológica que refuerce la ejemplaridad democrática del país.

El Sistema Nacional Anticorrupción puede llegar a hacer esto, siempre y cuando haya la voluntad política real y dinero suficiente para operar y, por supuesto, personas designadas más allá de las cuotas partidistas, pues ya hemos visto lo que pasa cuando se asignan así los cargos de esta naturaleza.

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