Presupuesto de certidumbre

Están tan convencidos de su política económica que declaran que no habrá nuevos impuestos ni aumentos a los actuales.

Quizá una de las cosas que más irrita es la manera en la cual los servidores públicos del gobierno justifican el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 (PEF 2017). Esta semana, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público expresó que éste es un presupuesto que da certidumbre. Efectivamente, da la certeza de que habrá menos educación pública, menos salud para los mexicanos, más pobreza, más analfabetismo, más desempleo y, como consecuencia, mayor desigualdad.

Ya no mencionan los compromisos firmados ante notario público por el Presidente de la República, ya que muchos no se van a cumplir, lo que es muy grave porque varios representaban una gran esperanza para millones de mexicanos.

Es el caso de las escuelas de tiempo completo en las que supuestamente se brindaría alimentación a los niños de educación básica y más horas de clases, mejorando su nivel académico y alimenticio. El compromiso era de 40 mil escuelas en todo el país; sin embargo, en el presupuesto actual y propuesto para 2017, las cantidades destinadas harán que no se cumpla casi ni con la mitad de las prometidas. También se firmó ante notario que se llegaría a 45 por ciento de atención en la educación superior, pero con los recursos otorgados y previstos para 2017 a las instituciones públicas tampoco podrá cumplirse este compromiso, dejando a miles de jóvenes sin oportunidad de estudiar, cuando México es uno de los países de la OCDE con menor cobertura, menor incluso que la de muchos países de América Latina donde se rebasa 70 por ciento, como en Cuba, Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia.

Otro caso más grave es el referente a la ciencia, tecnología e innovación, donde el recorte ha sido drástico: más de 20 por ciento nominal. Hace tan sólo cinco meses el secretario de Hacienda declaró que, por instrucciones del Presidente, en el PEF 2017 quedarían protegidos los recursos para este sector; sin embargo, lo enviado a la Cámara de Diputados contradice esas instrucciones presidenciales y, algo raro, todos los subsidios tendrán reglas de operación, excepto los 2,200 millones de pesos que se otorgarán discrecionalmente a la innovación tecnológica para incrementar la productividad de las empresas, es decir, al sector privado. Todos quienes se vanagloriaron de que la sectorización del Conacyt en la Secretaría de Hacienda iba a ser muy buena, han sido desmentidos con este presupuesto.

El sector privado todavía pide que se recorte más y se queja de la reducción a la infraestructura, es decir, sus negocios. No se queja de que haya menos educación pública, menos salud, más pobres, etc. Verdaderamente es una posición retrógrada de los más beneficiados con las políticas hacendarias hasta ahora; por eso se dan el lujo de hacer fiestas privadas en recintos públicos, como el visto en el Palacio de Bellas Artes. A este paso, posiblemente se les ocurra también hacer una fiesta de 15 años en algún otro espacio público que les guste; total, es cuestión de que se pongan de acuerdo en el precio.

Los servidores públicos están tan convencidos de su errónea política económica que declaran que no habrá nuevos impuestos ni aumentos a los actuales, es decir, al uno por ciento de la población no se le tocará ni con el pétalo de una rosa.

Y lo anterior es una muestra del fundamentalismo económico que lleva años enraizado en la política económica del país, siendo uno de los miembros de la OCDE donde menos impuestos se pagan y se grava menos a los ricos, todo ello en aras de reducir la deuda pública y el pago de intereses.

¿No cabría la posibilidad de hacer una verdadera, urgente y necesaria reforma fiscal que hiciera que este uno por ciento de la población, que se regodea en sus fiestas y aparece todos los días en las páginas de sociales, pagara un poco más y se redujera la desigualdad?

Esperemos que los diputados tomen conciencia de adónde nos lleva este presupuesto: entre otras calamidades, a más jóvenes sin oportunidad y a mayor desempleo. ¿Es éste el país que quieren entregar en dos años? Se necesita otra certidumbre.

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