Desigualdad y evasión fiscal

Los políticos de centroderecha creen que la desigualdad es un tema pasajero

Con la aparición de los llamados Papeles de Panamá y la conmoción suscitada, cobra aún mayor fuerza el tema de la desigualdad. Podríamos decir que resulta cómico que el presidente Obama y varios otros dirigentes de países implicados, incluyendo a nuestras autoridades hacendarias, expresen que tener dinero en paraísos fiscales no es ilegal. Si esto fuera verdad, ¿cuál es la razón para que ninguno, absolutamente, ni uno de los mencionados en los papeles pusiera a su nombre las cuentas en dichos paraísos y sí usaran el entramado corrupto de la empresa panameña?

Una vez más, aparece el tema de la desigualdad, la cual, según algunos columnistas de nuestro país, apreciados por el poder económico y político, no es el problema, utilizando para ese argumento sofismas, como que combatir la desigualdad y, por tanto, al capitalismo llevaría a un empobrecimiento generalizado sin jamás disminuir la desigualdad, y que es más conveniente ocuparnos más de los pobres que de los ricos. Pero, decía un gran maestro de economía, en lugar de combatir la pobreza combatamos la riqueza, que son menos.

Siendo la región latinoamericana la más desigual del planeta, supondríamos que el tema nos incumbe sólo a nosotros, pero no es así. Este fantasma recorre todo el mundo ya que como dice, entre otras cosas, el premio Nobel Stiglitz, “la desigualdad mata”, aseveración que sustenta en la investigación realizada por el economista Angus Deaton, quien el año pasado recibió el Nobel de Economía y demostró que existe una disminución de la esperanza de vida a raíz de las condiciones económicas, incluso, en Estados Unidos.

Una de las afirmaciones que se pueden hacer es que los políticos de centroderecha creen que esto de la desigualdad es un tema pasajero, que la gente se olvidará de ella y la vida continuará sin problemas tan sólo con que las economías vuelvan a crecer a más del tres por ciento anual y el desempleo caiga al cinco por ciento. Esto lo señala uno de los más respetados investigadores del tema, el profesor Branco Milanovic, quien recientemente visitó nuestro país, invitado por el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México. Según él, eso es una ilusión, después de 40 años de un largo y sostenido proceso del aumento de la riqueza y la desigualdad de la renta en la mayoría de los países, confirma lo que vemos

en México: que en la medida en que se afianza la desigualdad de ingresos, ésta tiende a pasar a las generaciones siguientes sin mayor problema. Como decimos, “hijo de tigre, pintito”.

Y aunque, seguramente, a nuestras autoridades económicas y de desarrollo social no les guste, la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal) y la ONG denominada Oxfam publicaron el mes pasado una investigación denominada Tributación para un Crecimiento Inclusivo, en donde dicen que el diez por ciento más rico de América Latina y el Caribe posee 71 por ciento de la riqueza y tributa sólo el 5.4 por ciento de su ingreso, lo cual los iguala con lo que pagan los trabajadores asalariados de más bajos ingresos.

La secretaria ejecutiva de la Cepal, la mexicana Alicia Bárcena, manifestó que trabajarán de manera conjunta con Oxfam en la promoción y construcción de un nuevo consenso contra la desigualdad. Algunos de los datos corroboran que el tema es prioritario; por ejemplo, entre 2002 y 2015, las fortunas de los multimillonarios de la región crecieron en promedio 21 por ciento anual, es decir, un aumento seis veces superior al del PIB regional, y agregó que gran parte de esa riqueza se mantiene exenta del pago de impuestos en paraísos fiscales. Esto fue publicado antes de los Papeles de Panamá, con lo cual podemos decir que confirma lo mencionado en el trabajo conjunto.

Si la Cepal, Oxfam, los Papeles de Panamá, etcétera, demuestran la terrible desigualdad fiscal de los ricos, ¿cuál es la lógica de las autoridades hacendarias al  aplicar los recortes presupuestales en materia de salud y educación y decir que no habrá aumento de impuestos, que es una de las mejores vías para reducir la desigualdad?

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