Problema creciente
Para los investigadores, la principal solución es la educación. Por ello, recomiendan a los gobiernos diseñar y aplicar medidas para mantener a los jóvenes en la escuela, así como utilizar transferencias monetarias condicionadas, como en México, para evitar la deserción.
En un estudio que acaba de aparecer esta semana, elaborado por tres investigadores con el apoyo del Banco Mundial, denominado Ninis en América Latina: 20 millones de jóvenes en busca de oportunidades, presentan una situación verdaderamente alarmante sobre la juventud en el continente latinoamericano. La expresión ninis se refiere a aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan. Dicho término fue acuñado en España y quien lo popularizó en el continente latinoamericano fue el doctor José Narro.
El estudio está realizado por personas que han dedicado parte de su vida a la educación. Dos de ellos han trabajado en el sistema público mexicano: Miguel Székely, quien fue subsecretario de Educación hace algunos años, y Rafael E. de Hoyos, también servidor público en la Secretaría de Educación Pública en el decenio pasado. El tercer investigador, Halsey Rogers, es el economista principal de la Práctica Global de Educación del Banco Mundial.
Se trata de un documento de 54 páginas que está en la red y se basa principalmente en las conclusiones de seis informes elaborados especialmente para este estudio sobre los ninis. Mucha de la información ha sido obtenida en nuestro país; en especial, uno de esos informes evidencia la correlación que existe entre los nuevos ninis y la delincuencia organizada.
El estudio señala que, sin duda, hubo un fuerte crecimiento económico y una reducción significativa de la pobreza y la desigualdad en la década del 2000 en nuestra región —es el Banco Mundial quien lo dice— pero, a pesar de ello, el número de jóvenes que no trabajan ni estudian creció debido sobre todo a un aumento en el número de ninis varones. Actualmente, según los investigadores, ya hay más de 20 millones de jóvenes entre 15 y 24 años en América Latina y el Caribe, y dos tercios de ellos son mujeres en estas condiciones.
Es decir, uno de cada cinco jóvenes en América Latina, dentro del rango de edad referido, no va a la escuela ni trabaja. Mencionan que el camino que conduce a ser nini, principalmente en hombres, es la deserción escolar temprana con el fin de empezar a trabajar, seguida del desempleo. Cuando mucho acceden a un empleo temporal o inestable en el sector informal, ya que no tienen las habilidades ni las herramientas necesarias para un empleo formal.
Uno de los datos más impactantes del estudio se refiere a la relación entre la proporción de ninis hombres y la tasa de homicidios en nuestro país, sugiriendo que la relación estrecha entre ninis y violencia en México se deriva de tres factores: un aumento en la proporción de ninis hombres, la falta de oportunidades laborales para los jóvenes y un incremento en el mercado ilegal de drogas que hizo que el crimen organizado demandara más trabajadores.
Afirman que, sin ninguna duda, estos resultados se pueden extrapolar a varios países centroamericanos y, en cambio, sería imposible hacerlo en varios países de América del Sur, como Uruguay, Chile y Paraguay, donde tienen pocos mercados del crimen organizado.
Plantean que este tema debe ser de especial preocupación para los gobiernos de la región ya que, cuando una parte importante de la población no acumula capital humano, se obstaculiza el crecimiento económico del país y no se reduce la pobreza.
Para los investigadores la principal solución es la educación. Por ello, recomiendan a los gobiernos diseñar y aplicar medidas para mantener a los jóvenes en la escuela, así como utilizar transferencias monetarias condicionadas, como en México, para evitar la deserción, y hacer grandes campañas de publicidad para convencer a los jóvenes de los beneficios económicos de terminar sus estudios. También recomiendan una pronta reinserción laboral para que los ninis obtengan empleo a la brevedad.
El estudio, a mi juicio, debe servir para que los responsables de estos temas en los gobiernos confirmen la importancia de la educación, cuyos presupuestos no sólo no pueden ser reducidos sino que deben ser aumentados. Este es un tema pendiente en nuestro país en la educación media superior y, sobre todo, superior.
