Falta mucho
México es uno de los dos países asociados de la OCDE donde menos del 60% de los jóvenes de entre 15 a 19 años está inscrito en el sistema educativo.
Acaba de aparecer un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) referente al panorama de la educación durante 2015 en México, mismo que se reconoce como la fuente de información más acreditada sobre el estado de la educación en los países que podríamos considerar como desarrollados o aquéllos en proceso, como clasifican al nuestro.
Este informe se realiza sobre cada uno de los 34 miembros de la organización y varios países asociados en vías de ser miembros de ésta. Con datos de 2013, se centra en seis grandes temas, uno de ellos referido a la educación media superior y superior. Del resumen de dicho documento, que ha sido publicado en español, inglés y francés, podemos destacar algunos rasgos que son interesantes y a considerar por las autoridades educativas para mejorar, o en su caso, confirmar que el camino es el correcto.
En el caso de México, se menciona que si bien la matrícula en educación media superior y el porcentaje de población que ha alcanzado dicho nivel educativo han aumentado, siguen siendo de los más bajos respecto del resto de países del estudio. Para el año 2012, la matrícula comprendía al 46% de la población, lo cual significa un incremento de 8% en comparación con 2005, sin embargo, sigue siendo bajo, pues el promedio de los miembros de la OCDE es de 83 por ciento.
Aquí nos encontramos con uno de los grandes problemas que tenemos: cada año, más y más jóvenes aspiran a tener esta educación. Además, debemos de considerar el acuerdo de ley del Congreso de la Unión para que en el año 2022 se alcance el 100% de cobertura, pero con los presupuestos autorizados se ve difícil de cumplir esa meta. Esperamos que para 2017 haya un gran incremento en el presupuesto para este nivel de educación, sobre todo, tomando en cuenta que uno de los principales promotores de dicha meta es hoy el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.
El informe menciona que México es uno de los dos países asociados de la OCDE donde menos del 60% de los jóvenes de entre 15 a 19 años está inscrito en el sistema educativo. El otro país es Colombia, que acaba de entrar en la organización.
Una de las cosas más interesantes del informe es que ratifica la importancia de la educación, al especificar claramente que un graduado de instituciones de educación superior obtiene el doble de ingreso que un adulto cuyo nivel educativo más alto es de preparatoria y éste gana casi el doble de un individuo que sólo ha terminado la secundaria. Quizá éste es uno de los datos más relevantes, pues confirma que con cada nivel que se alcanza se incrementa el salario, y desvirtúa todas aquellas suposiciones que consideran que la educación no mejora los ingresos.
Ahora bien, también se ve que el gasto anual en nuestro país por estudiante está al nivel de Turquía, que es uno de los menores de la OCDE; gastamos 8 mil 100 dólares por estudiante en las instituciones de educación superior, mientras que el promedio de la organización es de 15 mil dólares, es decir, casi el doble. Éste es uno de los grandes hoyos que tenemos en la educación superior y que hay que resolver en el corto plazo.
El porcentaje de personas entre 25 y 34 años con educación terciaria es de 25%, mientras que el promedio de la OCDE es de 41%, lo cual indica que todavía falta un amplio camino por recorrer. Otro dato que nos ubica en la realidad es que se espera que el 38% de la población joven ingrese a la educación terciaria o superior, mientras que el promedio de los miembros de la organización es de 67 por ciento.
Lo anterior muestra, claramente, que mientras el gobierno no asigne más recursos y no menos, como ha ocurrido en el presupuesto para 2016, y aquí el Congreso de la Unión tiene una grave responsabilidad, no podremos aspirar a ser algún día un país de primer mundo. Por el contrario, si los recursos para la educación superior no crecen aceleradamente, los NiNis crecerán con las consecuencias sociales de ello.
