Deuda eterna
El adeudo griego no se debió al gasto público excesivo, sino a la voracidad de los acreedores internacionales.
Uno de los temas de mayor preocupación en la actualidad se refiere al pago de las deudas externas en varios países del orbe. El caso de Grecia es el más conocido y para verlo con mayor claridad debemos remontarnos a lo acontecido en los últimos años.
Gracias a la decisión tomada por la presidenta del Parlamento griego, la señora Zoi Konstantopoulou, de crear una comisión independiente para realizar la auditoría de la deuda de su país, con base en la resolución del reglamento 472, adoptada por la Unión Europea en 2013, que obliga a todos los Estados sometidos a planes de austeridad a realizar una auditoría de su deuda pública, en abril del presente año se pudo llegar a resultados que dan la razón a la protesta del pueblo griego. Hasta la fecha, esto es importante, Grecia es el único Estado europeo que lo ha hecho y las conclusiones son abrumadoras.
Dicho informe fue elaborado por el señor Éric Toussaint, experto en el tema que también participó en el análisis solicitado en 2007 por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y cuyos resultados en contra de los acreedores demostraron que fueron pisoteados los derechos de los ecuatorianos, gracias a lo cual el país no reembolsó algunos de los préstamos involucrados y esa nación hermana se evitó pagar siete mil millones de dólares.
El informe griego concluye que las deudas contraídas a partir de 2010 con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) deben considerarse ilegales. Por lo que se refiere al FMI, el documento argumenta que ha violado sus propios estatutos en la concesión de la deuda y que, incluso, va en contra de la Constitución griega y el derecho internacional, al no respetar los tratados firmados por este país. Además, respecto al adeudo al BCE, indica que el mandato de este organismo no le permite imponer medidas legislativas, como ha sido el caso.
El resumen ejecutivo concluye que la deuda griega surge de los acuerdos de la famosa “troika”, que constituyen una violación directa a los derechos humanos fundamentales de ese país y que, por lo tanto, la conclusión es que “Grecia no debería pagar esta deuda porque es ilegal, ilegítima y odiosa”.
Dicho informe da cuenta que desde los años ochenta del siglo pasado, la deuda griega no se debió al gasto público excesivo, como argumentan los organismos internacionales, y que incluso éste se mantuvo más bajo que los de otros países de la eurozona, sino que se origina en la voracidad de los acreedores internacionales con el pago de intereses extremadamente altos, el flujo ilícito de capital, que le ha ocasionado la pérdida de ingresos fiscales, la recapitalización estatal de los bancos privados y el enorme e injustificado gasto militar.
Según la última información publicada por Expansión en su página https://datosmacro.com, en 2014 la deuda griega alcanzaba la cifra de casi 318 mil millones de euros, que representaba el 177% de su Producto Interno Bruto (PIB). También otros países tenían deudas impresionantes. Son los casos de Japón, cuya deuda representaba el 245% de su PIB; Portugal, donde llegaba al 130%; Italia al 132% o el mismo Estados Unidos, cuya deuda significaba el 103% de su PIB. Afortunadamente, nuestro país en el año 2014 sólo llegó al 50 por ciento.
Los griegos han aceptado las condiciones que les han impuesto los países fuertes de la eurozona encabezados por Alemania y, como muchos decimos, a pesar de todos estos “rescates” será imposible pagar esa tremenda deuda ilegal que tienen. Por cierto, los alemanes olvidan la quita y las ayudas que se les dieron como resultado de los acuerdos del final de la Segunda Guerra Mundial y que les permitieron salir adelante.
Si los gobernantes de los países no entienden que estas deudas son eternas y no se pueden pagar, a pesar de todas las medidas de austeridad a que se les obliga, será responsabilidad de ellos la convulsión social que originarán y que, al final, será en detrimento de un sistema económico hoy ya en decadencia.
