Pujanza china
Li Keqian anunció la firma de más de 70acuerdos con Brasil, Colombia, Perú y Chile,en las áreas de energías, construcciónde infraestructuras y centrales nucleares.
En esta semana que termina, cerró con bombo y platillo una muy publicitada gira del primer ministro de la República Popular China, Li Keqiang, por varios países de América del Sur: Brasil, Colombia, Perú y Chile, y se anunciaron cerca de 250 mil millones de dólares de inversión a lo largo de los próximos diez años.
La importancia dada por los gobernantes latinoamericanos a esta visita también fue muy celebrada. Por ejemplo, en Chile hubo seis actividades públicas, en las cuales, en todas ellas, estuvieron presentes, tanto la presidenta Michelle Bachelet como el primer ministro chino, y firmaron una decena de tratados que van desde evitar la doble tributación, pasando por los swaps de monedas. Asimismo, se realizó el muy importante anuncio de que, antes de que termine el año, entrará en operación el Banco de la Construcción de China, el cual, según los medios de comunicación, es el segundo más grande de ese país asiático y, sin duda, el primero que se abre de ese país en América Latina y el Caribe.
Con la presidenta Dilma Rousseff de Brasil, el primer ministro chino también firmó varios acuerdos, siendo el más destacado un crédito para la empresa Petrobras por diez mil millones de dólares que, con los problemas de corrupción que tiene, le vienen muy bien; y, además, un gran proyecto ferroviario, con el cual China quiere demostrar su pujanza, pues se trata de conectar el Atlántico brasileño con el Pacífico peruano. Se trata de más de cuatro mil kilómetros que cruzarían la selva del Amazonas y los Andes.
Varios especialistas han juzgado que este último proyecto puede ser inservible y, que además, no es nuevo, ya fue estudiado hace 30 años. No obstante, los chinos están dispuestos a invertir en hacer los estudios necesarios para ver si es factible y, en caso de serlo, lo financiarían, calculando una inversión inicial superior a los 15 mil millones de dólares.
Con los colombianos pretenden firmar un tratado de libre comercio, y el presidente Santos les ofreció millones de hectáreas que, según dice, están listas para cultivarse. Asimismo, harán los estudios para que se construya una carretera que bordee el río Meta y, además, hacerlo navegable. Este río termina en la frontera venezolana.
Terminó la gira con una conferencia en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en donde su secretaria general, la mexicana Alicia Bárcena, puntualizó que entre 2000 y 2014 el intercambio de bienes entre nuestra región y China se había multiplicado por 22 veces, expresando un cierto reclamo al primer ministro al precisarle que sería todavía una mejor contribución para el desarrollo del continente que se avanzara en la exportación de materias primas, hidrocarburos y minería, que ha sido lo tradicional, hacia bienes manufacturados y el desarrollo de una mejor infraestructura de transporte, energía y logística.
En respuesta, el ministro Li Keqian informó que había firmado más de 70 acuerdos con los cuatro países visitados, precisamente, en las áreas de energías, construcción de infraestructuras y centrales nucleares, y habló de la necesidad de un nuevo modelo de cooperación al que llamó 3x3, que significa desarrollar tres grandes vías, la logística, la energética y la informática, con lo que denominó la interacción virtuosa entre las empresas, la sociedad y el gobierno, ampliando los tres canales de financiación: a saber, fondos, créditos y seguros.
La pregunta que nos asalta a muchos es ¿qué está haciendo nuestro país para tener una mejor relación de todo tipo con la superpotencia China? Porque es muy llamativo que estén dispuestos a invertir grandes sumas en los diferentes países latinoamericanos, con la excepción de México. Da la impresión de que la presión del imperio del norte es la que está impidiendo dicha relación.
Quizá este proverbio chino que, según los medios de comunicación, le dijo la presidenta brasileña al primer ministro, pudiera ser aplicado también a nuestro país: “si el viento sopla en una sola dirección, el árbol crecerá inclinado”.
