Crecimiento pobre
Se prevé que para las economías desarrolladas habrá mejoras en su crecimiento en 2015 y, sobre todo, en 2016.
Esta semana que está terminando, la Organización de las Naciones Unidas, mediante los diferentes organismos que tiene para tratar los asuntos económicos y sociales, entre ellos la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha dado a conocer su “Visión y Perspectivas sobre la Situación Económica en el Mundo para 2015”.
En sus cerca de 200 hojas, el documento brinda una descripción clara de las perspectivas que las diferentes comisiones regionales observan para el presente año. Señala que las cifras macroeconómicas son de un crecimiento de carácter moderado respecto de 2014, cuando fue de 2.6 por ciento en la economía global, resaltando que el 2015 será un año más en el que no se recuperará el crecimiento de los años anteriores a la llamada gran recesión. Estiman que, en conjunto el crecimiento económico a nivel mundial será de entre 3.1 por ciento y 3.3 por ciento. No obstante, lo anterior, se prevé que para las economías desarrolladas habrá mejoras en su crecimiento en 2015 y, sobre todo, en 2016.
Asimismo, dicho documento considera que uno de los mayores problemas será el tema del empleo, ya que dado el bajo crecimiento económico en varias partes del mundo, no se crearán los suficientes puestos de trabajo y las tasas de desempleo continuarán elevadas, principalmente en el norte de África, occidente de Asia y el suroriente Europa.
Incluso, presentan una nota específica muy interesante donde demuestran que los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han visto afectados no sólo el empleo y la tasa de crecimiento económico, sino también el monto de los salarios. Al respecto, mencionan que durante el periodo 2010-2013, en los países de la citada organización el crecimiento real de los salarios fue negativo, de -0.1 por ciento, en comparación con los de Estados Unidos, en donde en el mismo periodo aumentaron 0.2 por ciento.
Para el caso de los países europeos que no tienen establecido un salario mínimo, por cada punto de incremento en el desempleo, el salario para los nuevos trabajadores cae tres por ciento y, dado que el salario es la fuente fundamental del ingreso de las familias, sin duda habrá un aumento de la pobreza en esas naciones.
Incluso, señalan, y tratándose de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos podríamos considerarlo un sacrilegio, que el incremento de los salarios mínimos es una de las medidas más efectivas para combatir la pobreza y la desigualdad.
Para nuestra región indican que en este año habrá una moderada recuperación, pero con sustanciales riesgos por vencer, debidos, fundamentalmente, a la baja en los precios de las materias primas. Así, pronostican un crecimiento promedio de 2.4 por ciento frente al magro crecimiento de 1.3 por ciento del año pasado. En el caso de México, el documento menciona que se espera un crecimiento de 3.5 por ciento. Lástima que no tuvieron oportunidad de incluir las últimas cifras dadas por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, quienes informan de una nueva baja en sus previsiones y establecen un crecimiento de entre dos y 3.2 por ciento, siendo la tercera ocasión que las autoridades recortan sus pronósticos.
Un cuadro, de los muchos que presenta el documento, que me parece muy interesante es el referente a los fondos soberanos que han creado varios países en desarrollo fundamentalmente para hacer inversiones en el extranjero y que hoy llegan a sumar cerca de cuatro mil 500 billones de dólares, siendo los Emiratos Árabes el país que tiene el mayor monto, con 770 mil millones de dólares, seguidos por China con 650 mil millones de dólares, mismos que están invirtiendo en todo el mundo, con excepción de México. Hasta ahora no está muy claro el porqué estos fondos soberanos, que, incluso, Chile tiene uno, no invierten significativamente en nuestro país.
Hay varias consideraciones más en el documento que sería conveniente fueran analizadas y discutidas no sólo por los académicos, sino por los servidores públicos para que tomaran en cuenta que en el mundo existen diversas opciones, más allá del pensamiento único del norte.
