Nueva gobernanza
Hoy siguen atoradas las mociones de Obama para atender las peticiones de diversos países liderados, principalmente, por la República Popular China
Ahora sí los chinos han dado un golpe maestro al imperio de occidente, ante la soberbia del Congreso estadunidense. El desarrollo de este golpe se venía anunciando ya desde el mes de julio del año pasado y, en un primer paso, se concretó en la ciudad de Fortaleza, Brasil, donde los países agrupados bajo el acrónimo de BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) acordaron crear el Nuevo Banco de Desarrollo, con un capital autorizado de 100 mil millones de dólares, comprometiéndose a prestar hasta 34 mil millones de dólares al año.
La creación de este banco fue un mensaje claro a Estados Unidos y países europeos por pretender seguir dirigiendo la política económica del mundo a través de los organismos creados desde mediados del siglo pasado, en particular el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El Congreso estadunidense, con el apoyo fundamental del Partido Republicano, se ha opuesto a otorgar a otros países un mayor peso en los votos en estos organismos, a pesar de las propuestas en ese sentido. De hecho, al día de hoy siguen atoradas las mociones del presidente Obama para atender las peticiones de diversos países liderados, principalmente, por la República Popular China.
Un mes después de la creación del banco de los BRICS, se celebró una reunión en Beijing, que tuvo poca difusión en los medios de comunicación del mundo, en la que China y 20 países asiáticos más firmaron una carta de intención para la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB, por sus siglas en inglés). Según lo declarado en esa ocasión por el ministro de Finanzas chino, señor Lou Jiwei, dicho banco contará con un capital autorizado también de 100 mil millones de dólares y se dedicará, como establecen sus estatutos, en primer lugar a la lucha por la reducción de la pobreza a través de la financiación de proyectos de infraestructura en los países participantes, y China se compromete, si es necesario, a aportar hasta la mitad del capital suscrito.
De agosto del año pasado, fecha de su anuncio, a la semana pasada no había mayores noticias sobre el desarrollo de la institución, pero la gran nota se dio el día 13 del presente mes cuando Inglaterra, sorpresivamente y a pesar de las protestas de Estados Unidos, aceptó participar en el banco y días después, durante esta semana, Alemania, Francia e Italia también notificaron su decisión de incorporarse como socios del citado banco, lo cual, por un lado, es un gran éxito de los actuales dirigentes chinos y, por el otro, una bofetada en todo lo alto para los soberbios estadunidenses.
Sin lugar a dudas, podemos decir que a partir de ahora las aguas tranquilas de las instituciones que podríamos catalogar de “obediencia a Washington” dejarán de tenerlas, pues hay nuevos competidores con recursos y con millones de personas ávidas de mejorar. Tan sólo tengamos en cuenta que dentro de los BRICS hay más de mil 500 millones de pobres y con grandes necesidades de infraestructura.
Pero quizás lo más importante es que ahora habrá mayor equilibrio en las decisiones aunque la apuesta de los estadunidenses fue que se iban a quedar solos los asiáticos o los BRICS, pues la decisión de los principales países europeos de unirse, a la que, según los medios de comunicación, se adherirán varios países más antes del 31 de marzo, fecha en que fenece el plazo para incorporaciones, ha sido la cereza del pastel de lo que será, sin duda, la nueva gobernanza económica en el mundo.
Con todas estas noticias sería conveniente que nuestro gobierno repensara su relación con la segunda potencia mundial, ahora presente en estas dos grandes iniciativas. Si queremos ser uno de los 20 principales países del mundo sin contar con una fuerte relación de todo tipo con la República Popular China, será cada día más difícil. Lo que este mes han hecho Inglaterra, Alemania, Francia e Italia es la mejor demostración de la importancia que hoy tiene el mantener buenas relaciones en todos los ámbitos con los chinos.
