Crecimiento vs. austeridad

El continente europeo se está enfrentando a tener lo que en América Latina conocemos de sobra como una “década perdida”.

Por lo que se ve, los diferentes gobiernos que durante los últimos 30 años ha tenido nuestro país no han aprendido las lecciones sobre las políticas de austeridad que han implantado con todo rigor y lo que han provocado es mayor pobreza y desigualdad.

Ha sido ampliamente demostrado que dichas políticas han servido de poco para sacar adelante a los países. Prueba de ello la tenemos hoy en lo que está sucediendo en Europa.

Desde hace dos años, en un excelente estudio de la organización no gubernamental Oxfam, denominado La trampa de la austeridad, se evidenció que las diferentes políticas que en tal sentido han llevado a cabo los gobiernos de la zona únicamente han provocado el paulatino desmantelamiento de los instrumentos con que contaban los Estados nacionales para abatir la pobreza y la desigualdad.

Según el citado estudio, el continente europeo se está enfrentando a tener lo que en América Latina conocemos de sobra como una “década perdida”. Si políticas de ese tipo se siguen utilizando, se calcula que para 2025 entre 15 y 25 millones de personas caerán en la pobreza en Europa, adicionales a los más de 100 millones que hoy tiene.

Al respecto, el premio Nobel Joseph Stiglitz manifestó que la austeridad que azota a Europa es una amenaza que dañará irreversiblemente al tan cacareado modelo de bienestar, del cual sentían tanto orgullo en ese continente. Asimismo, señaló que la austeridad sólo ha conseguido paralizar el crecimiento de Europa y contribuido al aumento de las desigualdades, exacerbando innecesariamente el sufrimiento de las personas.

El rescate, sin precedente en el mundo, que se hizo de las entidades financieras europeas y que permitió que el sistema bancario se salvara de una colosal quiebra, también produjo un aumento significativo de la deuda pública de algunos Estados nacionales, tal como se puede apreciar hoy claramente en Grecia.

Aquellos que confiaban y los que todavía confían, como en nuestro país, en la política de austeridad para equilibrar los presupuestos, reducir o controlar el déficit y así recuperar la confianza en los mercados e incrementar automáticamente el empleo y crecimiento económico, se han topado con pared. En la mayoría de los países no ha ocurrido tan brillante solución; ésta sólo aparece en los libros de economía de las escuelas privadas de esta disciplina.

Por eso resulta sorprendente que en los mismos días en los que en nuestro país se anunciaba un programa severo de ajuste que creará desempleo y desigualdad, en Estados Unidos, el presidente Obama, al dar a conocer el presupuesto fiscal para 2016, anunciara un incremento considerable al gasto público, dejando atrás años de austeridad y recorte presupuestal, con el objetivo básico de apoyar a la clase media para que pueda hacer frente al financiamiento de la educación superior de sus hijos, el cuidado de los infantes o el apoyo al empleo. Para lograr esto, habrá un inmenso programa en la infraestructura del país, pasando de 302 a 478 mil millones de dólares en diez años.

Asimismo, el presidente Obama propuso la obtención de un trillón de dólares en incremento de impuestos, mismos que serán pagados por los más ricos y las grandes corporaciones.

No estamos hablando de Grecia y Syriza, su actual partido gobernante, sino de la poderosa matriz del capitalismo, que se ha dado cuenta de que las políticas de austeridad no han dado resultado.

En nuestro país, tan dados a imitar a nuestros vecinos del norte, los funcionarios públicos podrían asimilar este planteamiento, con lo cual saldrían ganando millones de mexicanos que de por sí viven una situación angustiosa, que se verá agravada con la reducción del gasto público. En lugar de entender que con mayor gasto hay más empleo, más salarios y, por tanto, crecimiento del mercado interno y mayor demanda, incluso más ingresos al gobierno por mayor recaudación de impuestos, optan por todo lo contrario, a pesar de las pruebas fehacientes del fracaso de las políticas de austeridad.

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