Grecia, ejemplo
Pretender solucionar los problemas económicos de las naciones con medidas de austeridad causa mayor pobreza.
Entre el alud de malas noticias que diariamente hay, no sólo en México sino en todo el mundo, reconforta lo sucedido el domingo pasado en Grecia, donde la coalición de izquierda denominada Syriza logró ganar las elecciones y, con la negociación de un partido de centro, formar un gobierno, designándose al señor Alexis Tsipras como Primer Ministro.
Syriza enfrentó durante meses a la oposición interna y externa de los grandes capitales y sus representantes, tales como los gobiernos alemán y francés, pero sobre todo con las amenazas de la famosa troika (Banco Central Europeo, Unión Europea y el inefable Fondo Monetario Internacional) que, por todos los medios y argucias periodísticas, anunciaba el fin del mundo si la coalición de izquierda ganaba las elecciones.
Pues bien, Syriza ganó las elecciones y después de una semana no se ve el fin del mundo para Grecia y mucho menos para la Unión Europea; lo que sí se ve es el fin de una política unilateral de los organismos transnacionales y los principales gobiernos de Europa, cuyo principal resultado ha sido la pobreza y el desempleo de miles de trabajadores, principalmente de los países del sur de ese continente.
El nuevo gobierno ha sido muy claro y lo único que pretende es que el pueblo griego deje de sufrir las medidas draconianas impuestas por la troika, mismas que se resumen en austeridad y más austeridad, así como cumplir con los compromisos de pago de la deuda puntualmente, respecto de lo cual Syriza manifestó desde la campaña que se trata de algo imposible y que habrá que renegociar dicha deuda.
Lo más sorprendente es que los principales defensores del pago total y puntual de la deuda griega han sido los alemanes. Parecería que la señora Merkel ha olvidado los acuerdos de los aliados en 1953, referentes a la deuda del gobierno alemán durante la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias. Este hecho ha sido recordado por el recién nombrado ministro de Finanzas del nuevo gobierno griego, el señor Yanis Varufakis, quien abandonó su cátedra en la Universidad de Texas para apoyarlo.
En la reunión celebrada en Londres en 1953, el gobierno de Estados Unidos presionó a sus aliados para reducir la citada deuda en 62%, permitir una moratoria de cinco años, ampliar el plazo para cumplirla a 30 años, que Alemania pudiera limitar el pago del servicio de la deuda a un máximo de cinco por ciento de sus exportaciones y, si por alguna circunstancia tuviera dificultades para cumplir con este compromiso, se pudiera negociar una suspensión de pagos. En resumen, de lo que se trataba es que los derrotados alemanes pudieran salir adelante y que la población no sufriera más hambre y desolación.
Pues bien, a pesar de que Grecia no está saliendo de una guerra con fusiles, sí está tratando de salir de unas medidas imposibles de cumplir. Los griegos reconocen los hechos, pero piden una renegociación que les permita generar los ingresos suficientes para pagar y, sobre todo, que permita superar las condiciones de pauperización a las que se ha sometido a su pueblo en los últimos años. Esta propuesta es la que le permitió a Syriza ganar las elecciones.
Entre las nuevas medidas que han anunciado se encuentra la de un proyecto de ley para luchar contra lo que ellos refieren como el triángulo de la corrupción, compuesto por los medios de comunicación, los bancos y los constructores y proveedores del Estado.
El ejemplo de lo sucedido en Grecia la semana pasada sin duda se extenderá a varios países de Europa, siendo el primero de ellos España, con la organización política recién creada y denominada Podemos, la cual ya se ha colocado en el primer lugar de las preferencias de la gente, por su oposición a las medidas de austeridad del gobierno del impresentable señor Rajoy.
Se ha demostrado una vez más que el pretender solucionar los problemas económicos de las naciones con medidas de austeridad, congelación del salario mínimo y otras similares causa mayor pobreza y que este “pensamiento único” está siendo derrotado en los hechos.
