Época de reflexión

En muchas partes del mundo hay desasosiego y hartazgo de los políticos. En nuestro país ocurre algo parecido.

La época de fin de año sería una muy buena oportunidad para que los políticos de todo el mundo reflexionaran sobre lo que les está ocurriendo en sus países, que no es otra cosa que el hartazgo de los ciudadanos de los partidos tradicionales, los cuales si no están inmersos en la corrupción, lo están en la ineficacia. Como Francia, donde supuestamente gobierna un partido socialista, pero vemos que el poder ya no se disputa entre el gobierno actual y la derecha, sino entre esta derecha tradicional y la ultraderecha del partido de la Sra. Le Pen, hija del fundador del llamado Frente Nacional.

Este Frente propugna el abandono del euro, la recuperación de las fronteras nacionales y, lo más grave, la expulsión de los inmigrantes no legalizados a sus países de origen.

El porqué de lo anterior se encuentra en una economía que está por los suelos, con crecimiento de menos de uno por ciento, cerca de cuatro millones de parados y el cierre de más de 60 mil empresas pequeñas y medianas. Para la comunidad europea la llegada al poder del Frente Nacional significaría una catástrofe.

En Alemania, a pesar de que supuestamente no hay crisis económica, existe un fenómeno muy peligroso: el resurgimiento del fanatismo nazi, a cargo de la organización denominada Pegida, acrónimo de “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente”, que agrupa desde demócratas cristianos del partido de la Sra. Merkel hasta radicales de derecha que juzgan que el gobierno no los protege  suficiente y provocan la polarización de la sociedad.

O el caso español, en el que tenemos un gobierno desastroso de derecha y el surgimiento de un movimiento, ahora convertido en partido, denominado Podemos, que en menos de un año se ha consolidado, ha obtenido cinco diputados en el parlamento europeo y se considera que hoy puede desbancar al Partido Socialista en la preferencia de los ciudadanos, hartos de la corrupción de los partidos tradicionales.

El gobierno español, el Partido Popular e incluso el Partido Socialista, se han dedicado a atacar a Podemos, utilizando todos los medios posibles, incluso, un periódico que muchos consideraban imparcial, El País, ahora en manos de un fondo de inversión estadunidense que se ha prestado a esto. No obstante lo anterior, toda esta batería de críticas lo único que ha hecho es fortalecer a Podemos y a sus jóvenes miembros, puesto que los ciudadanos quieren algo nuevo y no las mismas corruptas y gastadas caras.

En Brasil, la presidenta Rousseff está sufriendo y su partido más, debido a las denuncias de corrupción en la empresa petrolera estatal Petrobras, realizadas por un exempleado de la misma, que han obligado a la fiscalía a iniciar averiguaciones a más de 25 políticos involucrados en actos corruptos. La presidenta ha rechazado la renuncia de la máxima dirigente de Petrobras, lo que le ha ocasionado fuertes críticas de la población. Si las elecciones hubieran sido este mes, seguramente las perdía.

Como vemos, en muchas partes del mundo hay desasosiego y hartazgo de los políticos. En nuestro país ocurre algo parecido, ya que el tema de la corrupción no se toma en cuenta de verdad, tan sólo se le trata de encubrir. Hace unos años era posible en todo el mundo, sin embargo, en la actualidad, las filtraciones de Wiki Leaks o del Sr. Snowden y el papel activo que juegan las redes sociales y los periodistas de investigación hacen que ya no se pueda ocultar.

Ejemplo de que los políticos todavía no se enteran del daño que hace la corrupción es el caso del delegado de Iztapalapa, quien después de toda una serie de contradicciones, dice que si la contraloría le encuentra algo irregular renunciará, en vez de ser responsable y haberlo hecho ya para que, entre otras cosas, su partido pudiera desligarse de los ilícitos o hechos moralmente condenables, como utilizar camionetas de proveedores como propias. Pero el señor sigue tan campante.

O cambian radicalmente para ser honestos y eficientes o el pueblo los va a cambiar, sin importar colores partidistas.

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