Juego limpio
Para la FIFA el futbol es, más que un deporte, un negocio del cual, por lo visto, se benefician unos cuantos allegados a la cúpula.
Los dirigentes de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), con sede en Ginebra, promueven intensamente en todo el mundo el “fair play”, es decir, el juego limpio, y por ello en todos los campos de futbol vemos a niños y niñas portando una pancarta con ese lema. El único problema es que donde no hay juego limpio es en la propia dirigencia de la organización.
La FIFA contrató al señor Michael Garcia para que investigara las denuncias públicas sobre la concesión de los mundiales de Qatar, en 2018 y Rusia, en 2022, que hablaban de que había sido amañada mediante la compra de votos de diversos países, y presentó un informe de más de 400 hojas relatando todo el proceso y lo entregó al señor Hans-Joachim Eckert, responsable de la ética en el organismo. Este funcionario, que ha sido juez, produjo un documento de 42 páginas dado a conocer este mes, en el que indica que, después de revisar el informe del señor Garcia, no encontró evidencia suficiente para cuestionar el otorgamiento de las sedes, tanto a Qatar como a Rusia.
El señor Garcia ha reaccionado de inmediato mencionando a la prensa que el dictamen producido por el señor Eckert tergiversa sus conclusiones y utiliza material incorrecto y erróneo, e incluso ha manifestado que apelará la resolución tomada por la FIFA.
El señor Garcia no es ningún novato en materia de investigación de delitos, fue fiscal en Nueva York y entre sus casos resalta el que llevó a renunciar al gobernador del estado, el señor Eliot Spitzer, por un escándalo de prostitución. También participó en la investigación del fraude colosal que fue el programa de intercambio de petróleo por alimentos con Irak.
Entre lo que encontró el investigador tenemos que un miembro de la delegación de Qatar, que a la vez representaba a ese país en la FIFA, llegó a pagar hasta 3.6 millones de dólares a cerca de 30 miembros de la organización para que dieran el voto por su país, así como regalos y viajes a las esposas de los delegados. Y resulta que en el caso ruso, las computadoras y los correos electrónicos referentes al otorgamiento del Mundial a ese país fueron destruidos por las autoridades del deporte ruso y fue la justificación para no darle información alguna al investigador.
Todo esto ha salido a la luz pública porque el FBI está investigando desde hace tres años a la FIFA y negoció con un exmiembro de la cúpula a cambio de reducirle los cargos y éste entregó documentos y grabaciones donde se demuestran actos de corrupción del organismo rector del futbol en el mundo.
El presidente de la liga de futbol alemán ha mencionado que los europeos están considerando romper con la FIFA si no se da a conocer el documento completo de la investigación, asunto que también ha pedido el señor Garcia, y que el señor Blatter, presidente del organismo, se ha negado alegando que contienen asuntos confidenciales que no se pueden divulgar.
En resumen, la FIFA sigue igual que hace decenas de años. Tan sólo recordemos al señor Havelange, quien durante más de 20 años dirigió el organismo y al final tuvo que reconocer que participó en hechos de corrupción a través de su yerno, que a la vez era presidente de la federación brasileña.
Para la FIFA el futbol es, más que un deporte, un negocio del cual, por lo visto, se benefician unos cuantos allegados a la cúpula y permite que entre sus miembros haya los desmanes que quieran. Recordemos también los famosos “cachirules” de nuestra federación, gracias a los cuales se nos impidió participar en un Mundial, pero nadie fue sancionado. No es posible que estos hechos sigan ocurriendo en un deporte que practican millones de personas, desde niños hasta adultos, en todo el mundo.
Esperemos que la presión que están haciendo los europeos, que son los más poderosos, así como el señor Garcia, permita conocer el informe completo y, lo que sería mejor, se sancione y en su caso se revoquen las sedes otorgadas. Incluso la sede de Qatar ha sido muy criticada por sus temperaturas de más de 45 grados centígrados.
