Empleo precario
La discusión se centra en si el gobierno debe invertir para mejorar y crear empleo o debe dejarse en manos de la iniciativa privada.
Este mes, en varias partes del mundo hay discusiones sobre el tema del empleo. El pasado día 7 varios sindicatos del mundo llamaron a una jornada mundial por el “trabajo decente”, ya que, según ellos, la economía europea no arranca y está entre una incipiente recuperación económica y una posible tercera recesión, con las consecuencias funestas de las pasadas recesiones, que están llevándose al traste el famoso Estado de bienestar. Hoy más bien se habla de mantener lo que tienen, aunque sea disminuido.
La Confederación Sindical Internacional, con sede en Europa, ha mencionado que el desempleo y la reducción de la jornada laboral han ocasionado que millones de personas subsistan en la pobreza y por ello, su principal demanda es el empleo. Pero no cualquier empleo, se requieren empleos de calidad, con salarios dignos, que contribuyan a dinamizar el consumo, ya que los creados hasta ahora son temporales, precarios y de bajas remuneraciones.
Actualmente, conseguir un trabajo de ocho horas y prestaciones completas es una ilusión y, como bien dice el investigador García Duch, “no es ningún tipo de castigo divino, más bien al contrario: es consecuencia de haber hecho las cosas maravillosamente bien en términos de desarrollo de la técnica”. Efectivamente, este desarrollo impresionante ha permitido, por ejemplo en el caso de Alemania, multiplicar por tres la productividad y la disminución de las horas laboradas y, por consecuencia, si no hay subsidio del gobierno a los trabajadores, se reduce su salario pero de ninguna manera la rentabilidad y el beneficio de los dueños del capital.
La revista británica The Economist de este mes presenta un estudio sobre la economía en el mundo y en su editorial, titulado “Riqueza sin trabajadores, trabajadores sin riqueza”, demuestra que este desarrollo impresionante de la tecnología y la innovación está mandando al desempleo y a la precarización a millones de personas de todas las edades y debido ello, los salarios en la mitad de los países de la OCDE no se han incrementado desde el 2000. También indica que la generación de riqueza en esta era digital crea muy poco empleo; cita el ejemplo de una compañía dedicada a elaborar auriculares de realidad virtual, con 75 empleados, comprada por Facebook en dos mil millones de dólares.
Toda esta revolución tecnológica también ha provocado que la desigualdad aumente entre la élite de los trabajadores capacitados y los simples trabajadores, lo que está incitando, principalmente en Europa, actos de xenofobia y peticiones de proteccionismo como nunca antes se había visto.
Algunas de las soluciones que se proponen suenan buenas pero de difícil realización; como la de que es necesario invertir en educación para los trabajadores y se capaciten mejor y puedan tener responsabilidades mayores que les permitan, a su vez, tener mejores salarios, pero ¿quién va a pagar esa educación?, ¿cómo se van a mantener?, y ¿quién les garantiza que después de todo este proceso van a encontrar empleo y un mejor salario?
También este mes se reunieron los líderes de la Unión Europea en Milán, Italia, para revisar la propuesta del primer ministro de ese país, el señor Matteo Renzi, sobre la reforma laboral, cuyo punto medular es la flexibilización del mercado de trabajo, bajo el argumento de que de esta manera la terrible tasa de desempleo juvenil, que en el caso de Italia llega a 44%, se vería reducida.
La discusión se centra en si el gobierno debe invertir para mejorar y crear empleo o debe dejarse en manos de la iniciativa privada, tal como comentaba en su columna del día 10 de este mes nuestro director editorial de Excélsior, sobre las opiniones de un exministro de Finlandia y un profesor estadunidense, quienes argumentan que se debería de dejar en libertad al sector privado para decidir en qué gasta. Esto precisamente es lo que se ha hecho desde la llegada de la política neoliberal y los resultados los tenemos a la vista en el desempleo y la precarización en todo el mundo.
