La caída de un mito

Jordi Pujol ha sido durante muchos años un referente, no sólo en España sino en muchas otras partes del mundo, como un político inteligente.

Ha ocurrido en España. Concretamente en Cataluña, con las confesiones del honorable (así le decían), Jordi Pujol, quien durante su vida política activa fue uno de los pilares de la transición, quien gobernó la Generalitat durante 23 años, a los que podemos agregar 11 más que ejerció como presidente de su organización política hasta hace unos días, y a quien no le ha quedado más remedio que renunciar a todo.

Resulta que al honorable le llegó el agua a los aparejos y ha debido confesar que durante más de 30 años ocultó una fortuna no declarada a las autoridades hacendarias y que está o estuvo oculta en Suiza. Se habla de más de 100 millones de euros, de los cuales participan varios de sus hijos y su esposa, a quien se atribuye ser la gran organizadora del clan que impedía cualquier mención de actos deshonestos de su familia.

Con esta historia podría hacerse una novela e incluso una película ya que, como expresó la hermana del honorable, hasta un día antes de su confesión pública no tenía idea de que su padre le hubiera dejado tal fortuna. Es decir, durante más de 30 años también ocultó a su familia los recursos que supuestamente heredó, producto de las actividades financieras de su padre, quien tenía un banco, germen de lo que después sería una de las principales instituciones bancarias de Cataluña, la Banca Catalana, hoy desaparecida debido a los malos manejos que tuvo.

A pesar del cinismo del honorable, que ha justificado no haberlos declarado porque durante 30 años “no encontró el momento oportuno”, salió a la palestra la exnovia de uno de los siete hijos del señor Pujol y ante los medios de comunicación dijo que eso de la herencia familiar es una patraña, que a ella le consta que todo el dinero en el extranjero es producto de negocios con la obra pública, y mencionó que ella realizaba frecuentes viajes a Andorra, paraíso fiscal, con su novio Jordi, uno de los hijos, quien transportaba bolsas de dinero en efectivo, en ocasiones con hasta medio millón de euros. La exnovia también mencionó varios viajes a Inglaterra, donde se utilizaba a un contacto para blanquear el dinero. Como señalamos previamente, hechos declarados dignos de una película.

Ahora resulta que, cuando al honorable estuvo de visita en México hace unos años, otro de sus hijos aprovechó para cobrar comisiones a las empresas españolas, por contactar a los funcionarios y empresarios mexicanos, y declaró a un periodista catalán que “donde hay poder hay corrupción”; así de sencillo.

Pocos se tragan en España que esta caída libre de uno de los mayores mitos de la península haya sido producto de un arrepentimiento. Más bien parece un esfuerzo precautorio tratando de proteger a sus hijos, algunos de los cuales están siendo revisados por las autoridades financieras debido a sus muy redituables actividades comerciales, como la que se ha publicado, en la que un señor José Coronado pagó 1.2 millones de euros a Jordi Pujol Ferrusola para negociar la ejecución de unas obras con el señor ¡José Coronado! Así de claro y cínico.

Durante su reinado en Cataluña, porque más que un presidente de la Generalitat se comportaba como un rey, logró detener hasta seis comisiones parlamentarias para hacer investigaciones sobre corrupción. Al final de su periodo trató de impulsar a otro de sus hijos, Oriol, para convertirse en su sucesor, pero la realidad les alcanzó a ambos y ahora seguramente serán investigados y enjuiciados, ya que esta historia acaba de comenzar.

Jordi Pujol ha sido durante muchos años un referente, no sólo en España sino en muchas otras partes del mundo, como un político inteligente, que participó en la transición franquista, que estuvo encarcelado por el dictador durante varios años pero, sobre todo, la consideración era su honestidad y defensa de los intereses catalanes a cualquier precio. Ha caído el mito y con ello se hace presente una vez más la necesidad de que todos los días los políticos se sometan a la transparencia en todos sus actos.

Temas: