Oportunidad histórica

Se está viendo un interés muy importante por parte de China y Rusia para ampliar las relaciones con América Latina.

Hace 70 años se instituyeron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) como instrumentos para regular las relaciones comerciales y financieras en el mundo. Desde entonces, dichas instituciones multilaterales han cuasi dirigido la economía mundial bajo el influjo de los poderosos, en primer lugar, sin duda, Estados Unidos, seguido por algunos países europeos.

Los llamados países emergentes no siempre han salido bien librados de las “ayudas y recomendaciones” de esos organismos, y han presionado para que se cambien las reglas del juego, principalmente China, señalando la necesidad de reformar el sistema de cuotas para que estos países obtengan mayor peso e influencia en la toma de decisiones. Por fin, en 2010 el FMI aprobó una reforma en tal sentido, pero no ha podido ponerse en práctica debido a que en Estados Unidos hay un enfrentamiento sobre el tema entre los partidos Demócrata y Republicano, y está congelada. Los expertos dicen que esa propuesta es ya obsoleta.

Ante esta clara demostración de quién es quien realmente manda en los organismos financieros internacionales, los países agrupados bajo el acrónimo BRICS, ideado por el economista en jefe de Goldman Sachs, Jim O’Neill, utilizando la primera letra de los nombres de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica —en un principio, este último no estaba incluido—, han decidido crear su propia institución financiera y de ayuda multilateral. Esta propuesta se venía gestando desde hace varios años y ha sido ahora, durante la VI Cumbre de los BRICS celebrada en Fortaleza, Brasil, cuando la han consolidado y firmado, lo cual representa un cambio cualitativo en las relaciones entre dichos países y también frente al resto del mundo.

Constituyen lo que han denominado el New Development Bank (NDB), con aportaciones de cien mil millones de dólares, mismos que se destinarán a financiar proyectos de infraestructura. Asimismo, establecerán un fondo de reserva por otros cien mil millones de dólares para prevenir posibles crisis financieras, tanto internas como externas.

La creación del NDB es histórica porque representa, si bien no un enfrentamiento con los organismos vigentes, sí es, en palabras de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff  “a favor de nosotros mismos”. Lo que hasta ahora ha distinguido a este grupo es que han sabido dilucidar sus controversias con un pragmatismo excelente. Por ejemplo, vemos que en la organización del banco acordaron que la sede estará en Shanghái, su primer presidente será indio, su primer director general, brasileño, y su primer gobernador, ruso.

La reacción de los medios financieros internacionales ha sido más o menos indiferente, apostando a que todavía falta para que empiece a operar y entonces se verá si su pragmatismo continúa tan eficiente. No obstante, puede convertirse en un motor de desarrollo para muchos países que están hartos o hasta el cuello de las normas del FMI y el BM, ya que en los BRICS hay condiciones semejantes a las de muchos países subdesarrollados; por ejemplo, la mitad de los pobres del mundo se encuentra entre ellos y la desigualdad ha crecido, con excepción de Brasil.

Además, se está viendo un interés muy importante por parte de China y Rusia para ampliar las relaciones con América Latina. Tanto el presidente chino, Xi Jinping, como el presidente ruso, Vladímir Putin, han visitado recientemente varios países de América del Sur y Cuba, y han firmado decenas de acuerdos comerciales y de apoyo financiero como nunca antes se había visto, lo cual realmente permitirá a éstos mejorar sus economías y, a la vez, ligarse a este grupo que no viene de los países poderosos, sino que es parte de los emergentes, es decir, de ellos mismos.

Si el banco se desarrolla financiando proyectos que beneficien no sólo a sus miembros sino al resto de países subdesarrollados, sí se habrá creado una nueva forma de manejar las relaciones comerciales y financieras en el mundo, sin el yugo de los países desarrollados.

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