¿Educación o mercantilización?

Han aparecido toda clase de universidades en todo el mundo, con el único objetivo, de sus due-ños, de ganar dinero

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Enrique Del Val Blanco 05/07/2014 00:55
¿Educación o mercantilización?

En un número reciente, la revista The Economist le dedica varios artículos y un editorial a la educación superior, argumentando que las universidades están reinventándose gracias a tres fuerzas: cambio en la demanda, incremento de los costos y la tecnología.

Se señala que la educación superior es uno de los grandes éxitos del Estado de bienestar, pero algo le está pasando, ya que al contrario de otros sectores en los que gracias a la tecnología los precios bajan y la productividad aumenta, en este caso los costos se elevan.

Para demostrar lo anterior se menciona el angustioso caso de millones de estudiantes estadunidenses cuya deuda, en conjunto, llega ya a 1.2 trillones de dólares y hay siete millones de personas que se encuentran sin poder pagar, ya sea porque no tienen empleo o porque el que tienen apenas les alcanza para sobrevivir.

Apuntan también que año con año las colegiaturas aumentan en la mayoría de las universidades, grandes o pequeñas. El mejor ejemplo de ello es Inglaterra, en donde hace aproximadamente 20 años el costo de la colegiatura era cero y poco a poco se ha incrementado, hasta llegar este año a ser de 15 mil dólares, lo que ha ocasionado que casi 30% de los estudiantes no puedan pagarlas.

Como se ha convertido en un buen negocio, han aparecido toda clase de universidades en todo el mundo, con el único objetivo, de sus dueños, de ganar dinero. Tan es así que varios de los fondos de inversión tienen entre sus activos universidades, no sólo en Estados Unidos y Canadá, sino en muchas partes del mundo. En nuestro país un claro ejemplo de ello es el grupo Laureate International Universities, que tiene entre sus principales objetivos, además de ganar dinero, preparar estudiantes para el mercado de trabajo.

La revista hace una amplia explicación de cómo los cursos en línea brindan la oportunidad para que miles de estudiantes que no pueden pagar las cuotas de las universidades, grandes o pequeñas, puedan tomar estos y graduarse. Ha habido un incremento sustancial de este tipo de empresas.

La ventaja, dicen, es que cuestan menos, no tienen instalaciones físicas, ofrecen horarios flexibles y lo único que falta, y que hasta ahora no se ha logrado, es que se considere a los estudiantes igual que si hubieran cursado la carrera de manera presencial. Varias compañías privadas ya lo están reconociendo y la apuesta es que una vez que estos cursos se consoliden, seguramente habrá muchas instituciones de educación superior, sobre todo las medianas o chicas, que tendrán que cerrar por falta de alumnos que paguen las cuotas.

Muchos se preguntan por qué aumentan tanto las cuotas en las universidades, principalmente las de varios países desarrollados, si los salarios de los profesores no se incrementan mucho y la calidad de la enseñanza no mejora entre las universidades.

Las universidades públicas en todo el mundo siguen siendo las que cobran más bajas cuotas. Así, tenemos que en Estados Unidos el promedio en una universidad estatal es de ocho mil 400 dólares y en las escuelas privadas es de 30 mil dólares.

Para atender la creciente demanda, la solución a nivel global es que haya más recursos a la educación, en lugar de estar pensando como varios países en el incremento de cuotas o, lo que es peor, en los llamados créditos estudiantiles que se convierten en una soga al cuello por muchas décadas para quienes los reciben.

Recientemente, el ministro de educación de Japón dijo que la base del renacimiento económico de su país está en la educación, a la cual hay que apoyar permanentemente y tomar en cuenta que los resultados no se ven al año siguiente, sino en una o dos décadas con una población altamente instruida y capaz de hacer frente a los retos de este mundo cambiante.

La educación es un bien de la sociedad y debe ser un derecho de todos el obtenerla y para ello se requiere del apoyo de las finanzas públicas de manera constante, creciente y plurianual.

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