Consenso de las materias primas

No hay país en la historia de la humanidad que esté produciendo tantos cambios como hoy lo hace China...

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Enrique Del Val Blanco 28/06/2014 01:23
Consenso de las materias primas

Todos los días aparecen noticias sobre la República Popular China y su tremendo desarrollo económico que involucra a casi todos los países del mundo. No hay país en la historia de la humanidad que esté produciendo tantos cambios como hoy lo hace China, de manera pausada, por un lado, y agresiva, por el otro. En mi generación, cuando se hablaba del rey Carlos V se decía que en su imperio nunca se ponía el Sol, dada la magnitud de tierras que poseía en todo el mundo conocido en aquella época. Ahora podemos hacer el parangón con China.

Nunca antes un país había tenido en tan poco tiempo, ya sea de manera directa o por medio de la renta, la magnitud de hectáreas de tierra que tiene dicha nación en varios continentes. Y lo ha hecho de una forma que pareciera diferente a otros imperialismos, pues su tarjeta de presentación es el apoyo al desarrollo de los pueblos. Así ha ido avanzando, aunque ya en estos días está claro que su manera de actuar en los países donde invierte es más parecida a la dominación que a la colaboración.

En la reciente reunión del llamado G-77 se ha agregado ahora de manera especial a China, y dado que la reunión se desarrolló en Bolivia, el presidente Evo Morales agradeció de nuevo la colaboración de ese país, por los préstamos llamados blandos que permiten a muchos países adquirir bienes de origen chino que de otra forma les sería imposible comprar, pero a la vez le asegura el abasto de materias primas fundamentales para su crecimiento económico.

China ha prestado a varios países de América Latina 100 mil millones de dólares, que son pagados ya sea con petróleo o materias primas, con lo cual minimiza la posibilidad de pérdida de los recursos prestados y, a la vez, garantiza el abastecimiento de ellas. Gracias a esto, muchos analistas latinoamericanos ven con recelo su actitud. Incluso la socióloga argentina Maristella Svampa ha calificado esta dizque ayuda más bien como el “consenso de las materias primas”, haciendo una analogía con el “consenso de Washington” del siglo pasado, mismo que fue un fracaso que sumió en la pobreza a millones de seres humanos.

Sin embargo, donde la situación es más complicada con las inversiones chinas es en África y Asia. Creo que ningún país del mundo había logrado tener inversiones anuales en el extranjero por 73 mil millones de dólares, como lo hicieron los chinos el año pasado, para consolidarse como la segunda economía mundial.

Lo anterior gracias a sus compras voraces de tierras en África, gas y petróleo en Venezuela y cobre o mineral de hierro de las minas latinoamericanas; igual que madera de Mozambique, uranio de Nigeria o pescado de Mauritania. Y así podríamos mencionar a muchos países y productos de varios continentes.

El gran problema de este accionar chino para seguir con tasas de crecimiento del PIB de 8 o 9%, y creando una clase media de millones de personas en su territorio, es el desastre natural que conlleva esta agresiva política de compra de materias primas a cambio de carreteras, edificios de gobierno, etcétera, que se construyen en esas naciones pobres con recursos y, a veces, hasta personal chino.

Se ha mencionado que mientras en la República Popular China se están endureciendo las normas ambientales, en los países donde invierten no les preocupa o creen que es un asunto local que no les corresponde a ellos, con lo cual muestran una doble cara frente a este severo problema.

Al paso que vamos con África y parte de Asia, si bien no podemos catalogar a China como un país imperialista, en los hechos se está acercando día con día, y la censura que existe en dicha nación para averiguar estos hechos es total. El último ejemplo es que a algunos ilusos se les ocurrió pedir la información del patrimonio personal de sus dirigentes y de inmediato se los llevaron a la cárcel.

Lástima que todo apunta a otro esfuerzo derrotado para cambiar el modelo económico vigente. Al final, China se está comportando casi igual que las potencias del siglo pasado.

 

 

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