Paliativos urgentes

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Enrique Del Val Blanco 24/05/2014 01:46
Paliativos urgentes

Hace un año se publicó en francés un libro cuyo título traducido al español es El capital en el siglo XXI, mismo que ahora ha sido traducido al inglés y el Fondo de Cultura Económica lo publicará en español próximamente. Su autor, el economista Thomas Piketty, de origen francés, se ha convertido en noticia mundial y el texto en uno de los más vendidos.

El señor Piketty ha trabajado los temas de desigualdad desde hace más de 20 años y ha publicado varios libros y artículos en diversas revistas. En el año 2000, el gobierno francés le encargó hacer una escuela de altos estudios en ciencias sociales, para competir con la famosa London School of Economics y creó la École d’Économie de Paris.

La principal tesis del libro es muy clara: el rendimiento del capital está excediendo el crecimiento de la producción y está generando desigualdades insostenibles, por lo que es necesario ponerle un alto. Para ello, propone un impuesto anual a la riqueza y fijar una tasa impositiva de 80% a los ingresos altos.

La propuesta, que no tiene nada de novedosa —recordemos la propuesta de la tasa Tobin—, ha causado un gran revuelo en todo el mundo, sobre todo en el desarrollado, y el autor ha sido acusado incluso de ser “marxista embozado”; asimismo, se dice que, de llevarse a cabo, causaría más mal que bien. Claro, esto lo dicen los defensores del 1% de la población y sus aliados en los medios de comunicación, tanto general como especializada.

Una de las primeras cosas que hay que decir es que la propuesta tiene poco o nada de marxista, es igual que la de calificar a Obama como socialista por su propuesta de seguros médicos. El señor Piketty no está proponiendo cambiar el sistema económico capitalista, lo único que ha hecho es analizar y proponer acciones para paliar un poco la terrible desigualdad que de pronto, como si hubiera aparecido por arte de magia, han descubierto los países desarrollados, principalmente en Estados Unidos. De ninguna manera hay en el libro la menor mención sobre cambiar el sistema económico por otro, lo cual sí lo haría acercarse a las propuestas marxistas.

A los latinoamericanos que han venido trabajando durante años los temas de desigualdad no les sorprende en nada lo que está ocurriendo en el mundo desarrollado. Incluso en nuestra región, que se considera la más desigual de todas, se sabía desde hace varios años que este fenómeno estaba creciendo de manera acelerada en Estados Unidos y los trabajos y análisis que se han publicado han pasado sin mayor pena ni gloria. Quizá esto forma parte también de la desigualdad académica; se toman más en cuenta y se difunden más libros y artículos de autores estadunidenses, franceses o ingleses, que de mexicanos, argentinos, chilenos o brasileños.

Ahora bien, qué bueno que el tema esté de moda, y por lo que se ve así seguirá, ya que la propuesta de Piketty, sin ser revolucionaria, sí afectaría a los que más tienen, a ese famoso 1% de la población norteamericana que ahora se lleva 95% de la riqueza, mientras que en los años de la presidencia de Clinton se llevaba 45% y en los de Bush hijo, 65%. Lo anterior, según el análisis de Jack Rasmus en The Origins of Inequity.

El multicitado libro de Piketty cuenta con muy buena documentación y análisis que demuestran que efectivamente los beneficios de las grandes corporaciones han alcanzado niveles récord y que las rentas del capital han subido, como porcentaje del PIB, como nunca antes. En lugar de enojarse y decir que se trata de un “panfleto comunista”, la derecha mundial, incluida la autóctona, debería estar agradecida con el autor, pues lo único que está haciendo es una propuesta para que el 1% siga disfrutando de su fortuna y sólo que de ahora en adelante reduzca su avaricia, aunque sea un poco. Todo ello encaminado a evitar la insurrección popular, ya que con tal grado de desigualdad, más temprano que tarde, se hará insostenible al sistema.

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