Medicamentos por unidad

En esta semana que termina, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios realizó un decomiso de más de 150 toneladas de medicamentos sin garantía de eficacia, a tres empresas ubicadas en Jalisco. Los productos incautados serán destruidos y las ...

En esta semana que termina, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios realizó un decomiso de más de 150 toneladas de medicamentos sin garantía de eficacia, a tres empresas ubicadas en Jalisco. Los productos incautados serán destruidos y las empresas responsables seguramente serán sancionadas, además de revocarles los registros sanitarios.

Se trata de un decomiso importante, por la gran cantidad de pastillas o cápsulas confiscadas y por el número de consumidores que hubieran estado expuestos a enfermedades mayores a las que padecen, por tomar tales medicamentos falsos o ineficaces.

La industria farmacéutica es una de las ramas más rentables de la economía en cualquier país. Es por ello, entre otras cosas, que continuamente hay robo de cargamentos de medicamentos y se intenta falsificar medicinas de patente.

Aunado a ello, el gasto que realizan las familias en fármacos crece año con año, a pesar de la tomadura de pelo de los descuentos o súper descuentos que se hacen sobre el precio máximo, mismo que, por cierto, es fijado por ellos mismos. Estos grandes descuentos en realidad son una ficción que la industria farmacéutica crea todos los días.

Lo del precio máximo va ligado a la frase que presenta gran parte de las medicinas de “su venta requiere receta médica”, situación que ninguna farmacia respeta, excepto tratándose de medicamentos controlados; el resto se vende con o sin receta y, en caso necesario —aquí se encontró un buen negocio—, las cadenas ahora ofrecen en sus farmacias el doctor dispuesto a otorgar la necesaria receta, por un módico pago.

Uno de los grandes problemas de salud pública en muchos países es la cantidad de fármacos sobrantes que guardan las familias después de consumir los necesarios, para utilizarlos en un futuro en caso de que se repita la afección o regalarlos a alguien con padecimientos similares. Esto ocurre porque nunca conseguimos el número exacto de pastillas o píldoras que receta el doctor. Siempre, invariablemente siempre, por algo mágico, hay que comprar de más, por la política de empaquetado de las farmacéuticas.

Sin embargo, hay países, como Estados Unidos, Canadá o Inglaterra, en donde los medicamentos se expenden por unidad, según lo indicado en la receta del médico tratante. Por eso vemos en las películas norteamericanas esas famosas botellitas color naranja, que contienen el nombre del paciente y el tipo de fármaco.

En Francia existe actualmente una propuesta para que se suministren las medicinas por unidad, con base en que uno de cada dos medicamentos comprados no se consume, lo que representa un gasto excesivo para las familias, sobre todo para las más pobres. En este último caso, el gasto médico es totalmente regresivo, ya que los pobres destinan una gran proporción de sus ingresos, cuando pueden, para comprar los medicamentos que no consiguen en la seguridad pública.

Chile acaba de aprobar, a mediados de este año, una propuesta para la venta de fármacos por unidad, bajo los argumentos de que el gasto sanitario se incrementa mes a mes, por lo que se busca que lo que se prescriba se ajuste a lo que se va a consumir, ni menos ni más pastillas. Con esta medida se eliminan los botiquines llenos de remanentes de medicamentos y, sobre todo, se tiene un mayor control al ajustar el número de pastillas al tratamiento específico, lo cual impide la automedicación posterior.

Se trata de propuestas de avanzada que, sin duda, serán combatidas por la industria farmacéutica y las farmacias. Sin embargo, se ha demostrado que el gasto inicial que representa el cambio redunda, posteriormente, en un gasto menor para las familias; y si países como Estados Unidos, Canadá y ahora Chile lo están logrando quiere decir que son propuestas que tienen sentido. Al final, como es público, las empresas farmacéuticas siguen ganando mucho dinero; quizás con esta propuesta será algo menos, pero redundará en beneficio de los consumidores, principalmente de los más pobres.

Temas: