Durango, ¿alternancia?…

Cuando Felipe Calderón era presidente de México, éste apoyó las aspiraciones de José Rosas Aispuro Torres.

Reclutado por el mismísimo presidente Felipe Calderón Hinojosa para el blanquiazul, en febrero de 2010, el expriista José Rosas Aispuro Torres aprovechó la integración de su recién instalado nuevo gobierno en Durango para, en los hechos, evidenciar que si bien en los últimos años ha militado en las filas de Acción Nacional, y que su arribo ahora a la gubernatura lo hace de la mano del Partido Acción Nacional y Partido de la Revolución Democrática, su cercanía con el Revolucionario Institucional, con sus cuadros locales en particular, sigue siendo tan estrecha como cuando, dolido al no ser designado candidato a la gubernatura para el periodo 2010-2016, decidió poner distancia con el partido de su vida.

Unas horas apenas antes de asumir como nuevo gobernador de la entidad, tras ganar los comicios en junio pasado, efectivamente, el cuestionado exsenador dio a conocer la integración de su equipo más cercano de trabajo en el que, para sorpresa de muchos, seis de las carteras más importantes, 50% casi, fueron asignadas a militantes en activo —“hasta el jueves al menos…”— del tricolor, en tanto que para sólo tres de ellas eligió a titulares provenientes de su actual partido —uno de ellos importado de Chihuahua, incluso—, dos para empresarios locales y una más a un expetista.

Nadie proveniente del sol azteca, que algo aportó para su triunfo electoral, diría alguno, logró colarse al selecto grupo de doce que, desde el jueves, rodea al nuevo gobernante.

Seis priistas o, insistamos, exmilitantes (ahora) del PRI en el mejor de los casos: desde el secretario general de Gobierno y jefe en funciones del gabinete, Adrián Alanís Quiñones, hasta los responsables de Salud (César Humberto Franco Mariscal), Recursos Naturales y Medio Ambiente (Jaime Rivas Loaiza), Seguridad Pública (Francisco Javier Castrellón Garza), Comunicaciones y Obra Pública (Arturo Enrique Salazar Moncayo, y valga, el titular de la Fiscalía General (Ramón Gerardo Guzmán Benavente).

Tres panistas: el exdirigente estatal blanquiazul que asumió Turismo Víctor Hugo Castañeda, la señora María del Rosario Castro Lozano que asumió como secretaria de la Contraloría estatal y, oriundo de Chihuahua, René Almeida Grajeda quien, a su vez, ocupó ya la secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural. Con ello, dos empresarios: Jesús Arturo Díaz Medina, que despacha al frente de Finanzas y Administración, y en Desarrollo Económico,

Ramón Tomás Dávila Flores más, para completar, un ex del resucitado PT, Marcos Cruz Martínez, en la cartera de Desarrollo Social, y el apartidista exrector Rubén Calderón, en Educación.

En los próximos días, una (auténtica) cascada de nombramientos completará esta baraja que, insistamos, no difiere mucho de las que, en otro momento, integraron gobernadores que alcanzaron la posición encabezando alianzas político-electorales.

Ahí están los datos… las conclusiones, sáquelas usted mismo.

ASTERISCOS

*Tres al menos de las más importantes embajadas de México en el extranjero que, presumiblemente, pronto serán cuatro a consecuencia del abandono de la de España por parte de Roberta Lajous, esperan la designación de sus nuevos responsables. La del Vaticano, donde los conocedores colocan a Humberto Roque Villanueva, o al eclesiólogo peñista Roberto Herrera; Londres, a la que, supuestamente, irá Pedro Joaquín Coldwell, y Alemania donde, dicen, llegará la actual titular en Estambul…

* Descartada toda posibilidad de que el dos veces traicionado —“por su sucesor ahora en funciones, obvio”—exdirigente blanquiazul y actual diputado federal con licencia Gustavo E. Madero asuma la secretaría de Gobierno en el entrante gobierno del siempre polémico Javier Corral Jurado, en Chihuahua, quienes dicen saber lo que ahí ocurre le ubican en la jefatura del gabinete. Al tiempo.

Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política

                Twitter: @EnriqueArandaP

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