Alianza perdedora…
Ni el PRI niel PAN ni el lopezobradorista Movimiento Regeneración Nacional y, menos, el PRD, pueden presumir ahorade contar con un voto garantizado.
A firmar que ninguno de los partidos políticos con registro podría hoy, el cada vez más cercano 2018 de manera más específica, ganar las próximas presidenciales sin contar con el apoyo de dos o tres de los menores entre aquellos, constituye una verdad que no acepta réplica ni cuestionamientos.
Ni el Revolucionario Institucional ni Acción Nacional ni el lopezobradorista Movimiento Regeneración Nacional y menos, mucho menos, el otrora representativo partido de las izquierdas, el de la Revolución Democrática, puede presumir ahora de contar con un voto garantizado o, al menos, de una intención de apoyo en urnas superior a 25% del electorado, si no agregan a su respectiva estimación de voto duro, el aporte de aquellos con quienes, desde ya, calculan ir aliados a los estratégicos comicios.
Por ello, por lo anterior, es que resulta inexplicable, por decir lo menos, el posicionamiento que en los últimos días —“un par de semanas…”, en el mejor de los casos— promueve el cuestionado Miguel Ángel Mancera que, en su cada vez más explícita pre-precampaña en pos de la candidatura de la izquierda institucional insiste en que, si bien el perredismo, como todos los demás, deberá ir a la elección del 2018 en alianza con otros, ésta, en el caso del sol azteca se entiende, no deberá ser ni con el Partido Acción Nacional ni con Morena…
…ni con panistas ni con morenos, pero sí con el Movimiento Ciudadano que preside Dante Delgado, pero que controla ya Enrique Alfaro, el carismático edil tapatío, o con el resucitado (por el priismo) Partido del Trabajo del impresentable Alberto Anaya y otras fuerzas sociales a las que no identificó, pero que, dijo en Tabasco, “están ávidas de participar…”. Una conjunción de esfuerzos y de fuerzas ésta que, en el mejor de los casos, podría captar para el no perredista una votación cercana a 20% que, ni de lejos, le alcanzaría para llegar a Los Pinos y, en una de esas, ni para mantener su hegemonía en la capital.
De salida pues, una alianza perdedora que no tendría a los participantes en ella como sus primeros beneficiarios, pero sí al priismo, a su candidato presidencial que, salvo un suceso extraordinario que lo impida, puede usted dar por hecho concurrirá a la cita de junio del 2018 (ahora sí que) “de la mano…” del Verde Ecologista y de Nueva Alianza y, en un descuido, también de Encuentro Social, el partido-secta encabezado por Hugo Eric Flores.
El Partido Acción Nacional en este supuesto, huelga decirlo, iría solo y con escasas posibilidades de éxito —“a pesar de los sueños guajiros de su empoderado y aún (políticamente) imberbe dirigente…”, en opinión de no pocos— a la estratégica contienda que, en Andrés Manuel López Obrador y por soberbia en su caso, tendría igualmente a un jugador dependiente sólo de sus propias fuerzas.
La construcción de tal escenario podría comenzar
pronto, cuando no está ya en marcha en el Estado de México.
ASTERISCOS
* Significativa, reveladora reunión la que, ayer, sostuvo el secretario Miguel Ángel Osorio Chong, Titular de Gobernación, con pastores de iglesias evangélicas —representantes, presumiblemente, de varios millones de conciudadanos— que, de manera pública, han externado su decisión de marchar, el sábado, contra la propuesta presidencial para equiparar la unión de personas del mismo sexo con el matrimonio natural, entre hombre y mujer. y en
escuelas primarias, promover la llamada ideología de género.
* Inexplicable e inaceptable, en el mejor de los casos, que escasos ocho días antes de la instalación de la (supuestamente) relevante Constituyente que dotará de una nueva Carta Magna a la naciente Ciudad de México, el próximo jueves 15, no se conozca aún, en su totalidad, la nómina
de quienes deberán cumplir el sin duda trascendental encargo.
Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza Política.
Twitter: @EnriqueArandaP
