Se ahonda puja con la Iglesia…

Un grupo reducido de obispos y cardenales habría asistido a la residencia oficial de Los Pinos “en busca de alguna señal que abone al optimismo y a un eventual reencuentro…”.

Contra todos los pronósticos, los de este espacio incluidos, cuando referimos a la Operación Cicatriz puesta en marcha apenas conocerse los resultados electorales del pasado 5 de junio, aceptemos, la maltrecha relación existente hoy entre el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y la jerarquía católica que, desde la presidencia de la CEM, conduce y tutela José Francisco Robles Ortega, el cardenal de Guadalajara, no parece avanzar en el sentido que muchos desearían: el de la superación de diferendos sino, lamentablemente, exactamente en lo contrario.

Y esto, no sólo por el literal batidillo en el que se ha convertido el debate en torno a la propuesta de equiparar la unión entre personas del mismo sexo con el matrimonio natural entre hombre y mujer, como lo define y defiende la Iglesia sino, también, por la inclusión en la misma de temas que atentan contra la familia y los derechos de menores —adopción sin cortapisas por parte de homosexuales y el impulso desde la escuela de la llamada ideología de género, dejando de lado a los padres, por sólo citar un par— y, más, por el (supuesto o real) maltrato de que se dicen víctimas los purpurados y el explícito desprecio existente, en su opinión, hacia el trabajo que realizan en defensa de la dignidad de la persona y el respeto a los derechos humanos, el combate a la pobreza o la preservación de la paz…

Lo anterior viene a cuenta porque la pasada semana, presumiblemente el martes 5, un grupo reducido de obispos y cardenales habría asistido a la residencia oficial de Los Pinos “en busca de alguna señal que abone al optimismo y a un eventual reencuentro…” y, tras un encuentro que “no se prolongó más allá de lo necesario, no pocos de ellos salieron de ahí entre decepcionados y molestos…” pues, refieren voceros, ni quedó claro si el creciente rechazo a la iniciativa de marras derivará en su retiro o su congelamiento a nivel legislativo ni, tampoco, se obtuvo respuesta alguna a la consistente demanda planteada por el Episcopado respecto de la realización de cambios legales que permitan garantizar a la población el ejercicio de una auténtica y plena libertad de religión.

En el actual entorno de crisis e incertidumbre que parece invadirlo todo, insistamos, la prevalencia de un entorno como el que se señala a nadie conviene. Ni a la autoridad que, innecesariamente, abrió un frente y ahora se ve obligada a tomar medidas para contrarrestar acciones del opositor ni, tampoco, a la Iglesia y su jerarquía que, en cuanto tal, sabe bien de su fuerza y penetración a nivel popular pero, igualmente, conoce de sus particulares carencias y debilidades en la puja por enfrentar el cotidiano reto que implica ir adelante en su tarea evangelizadora y pastoral.

En el escenario actual de confrontación y público jaloneo entre ambas posiciones, valdría destacar, nadie gana y todos, creyentes y no, todos, acabaremos perdiendo. Si no, al tiempo…

Asteriscos

*Aunque el asunto no acaba de cerrarse, todo apunta a que, desde la noche del martes, las negociaciones que mantienen líderes de las distintas tribus amarillas con miras a consensuar una nueva directiva, entraron en una etapa de acuerdos que, en principio, favorecerían al no perredista Miguel Mancera quien, junto con ADN de Héctor Bautista y otras corrientes menores, acabarán imponiendo a Alejandra Barrales en la presidencia… dejando a Los Chuchos la segunda posición…

*Otra vez, los sabuesos de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) de Alejandra Palacios comenzaron a visitar a empresas, esta vez productoras y comercializadoras de huevo, cual es Proteína Animal, propietaria de la marca San Juan y, presumiblemente en breve, Bachoco. Antes, se presentaron en la Unión Nacional de Avicultores donde habrían conseguido “muy buenos datos"…  

Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.

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