Costos (y cobros) por la ley…

La OEA fue el nodo principal del impulso de la ideología sexo-genérica y del posicionamiento de las comunidades LGBT a nivel latinoamericano.

Al nuncio Christophe Pierre, guía y amigo entrañable

Al margen de la dimensión de su impacto —“diferente, sin duda, en el conservador Aguascalientes que en el liberal Quintana Roo”—, la cada vez más aceptada evidencia de que la pretensión del presidente Enrique Peña Nieto de equiparar, a nivel constitucional, las uniones entre personas del mismo sexo con el matrimonio heterosexual, y tratar de imbuir al sistema educativo de la ideología sexo-genérica, contribuyó a la aplastante derrota electoral del priismo, el pasado domingo, motivó ya al comando del tricolor a valorar “con seriedad el asunto...” y, más, a personalizar a los responsables de la cuestionada iniciativa.

Superado el sofocón que en muchos causó la debacle electoral, efectivamente, y a la par con la identificación y evaluación de los porqué de su derrota —“multicausal, sin lugar a dudas…”—, líderes del Revolucionario Institucional comenzaron a analizar toda suerte de versiones e hipótesis sobre el origen de la inexplicable iniciativa del jefe del Ejecutivo que, en cuestión de horas, se convirtió en centro del debate público y en redes sociales y, en los hechos, trastocó acuerdos y confrontó al gobierno con la jerarquía católica y líderes de otros credos, así como con amplios sectores… mayoritariamente juveniles en su composición, curiosamente.

En marcha tal proceso, la ubicación de la Residencia Oficial de Los Pinos, la consejería jurídica a cargo de Humberto Castillejos en concreto, y de la subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana y su titular, Alberto Begné, de reciente debut en Gobernación, fue cuestión de horas… como lo fue también, presumiblemente, el diseño de la estrategia orientada a evidenciar que si bien no fue la única razón de la debacle tricolor, “la imprudencia y falta de tacto…” de promover la polémica propuesta días antes apenas —“19, para ser exactos”— de los comicios, abonó a ella, algo que, según algunos, ¡debiera tener consecuencias!

De ahí a la ubicación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y, en particular, al uruguayo Luis Almagro, su secretario general, como el nodo principal del impulso de la ideología sexo-genérica, y del consecuente posicionamiento de las comunidades LGBT a nivel latinoamericano, todo fue unir cabos. Algo que, ya hoy, induce a especular sobre el involucramiento de un par de secretarios de Estado en el diseño de la cuestionada iniciativa dada a conocer por el presidente Peña el 16 de mayo, ante un singular auditorio que le ovacionó —lo que ocurrió también en otros países y entre asociaciones promotoras de “derechos humanos”— en el marco de los festejos por el Día Internacional contra la Homofobia.

Hoy, (literalmente) “en el hoyo…”, el priismo tradicional —“el sistema…”, diría alguno— parece iniciar su propia recomposición interna partiendo, paradójicamente, de la lucha contra una iniciativa que, en mayor o menor medida, ayudó a cincelar su más grave y ruidoso fracaso de los últimos años, lustros…   

ASTERISCOS

*Con la mirada en el cada vez más inminente 2018, más que en la actualidad, el empoderado dirigente del blanquiazul, Ricardo Anaya, cedió a la pública exigencia de su par en el sol azteca, el expriista Agustín Basave, de ser incluido —él y las tribus que ahora intenta dirigir— entre los artífices del triunfo de Acción Nacional en Veracruz, Quintana Roo y Durango… y hasta en Chihuahua donde, si bien no de manera formal, Chuchos y Galileos (amarillos) apoyaron al panismo.   

*No concluye aún la calificación de la jornada electoral y, ya ayer, la certeza de que en la mitad de las entidades donde aquélla se verificó habrá problemas poselectorales provocados igual por los perdedores del Revolucionario Institucional que por los ganadores de Morena y Acción Nacional…

Veámonos el domingo con otro asunto De naturaleza política.

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