Participación y hartazgo…
La sola posibilidad de que hoy exista una masiva concurrencia de la ciudadanía a las urnas mantiene en suspenso a prácticamente todos.
Definido y reconocido por el propio presidente Enrique Peña Nieto como un entorno creciente de mal humor social que igual se nutre en el reconocimiento y agobio de problemas de carácter económico y político o de seguridad, que en el censurable comportamiento de políticos de todos los partidos y funcionarios de los tres niveles de gobierno, el hartazgo prevaleciente en prácticamente todos los sectores a nivel nacional podría convertirse hoy en causa y aliento de un comportamiento electoral atípico que, a decir de no pocos, “podría trastocar de fondo, cuanto pronóstico y/o previsión de resultados se haya realizado hasta el ahora”.
En las horas previas a la instalación de casillas y el arranque formal de los comicios, efectivamente, la sola posibilidad de que haya una masiva concurrencia de la ciudadanía a las urnas, mantiene en suspenso –nerviosos a algunos y esperanzados a otros– a prácticamente todos: a quienes desde el oficialismo priista aspiran a consolidar su hegemonía en todos, o en la mayoría al menos de los 13 estados donde estarán en juego 1,365 cargos de elección, así como a los que desde la oposición –panistas y perredistas por un lado y morenos por otro, de manera destacada– apuestan por conquistar territorios nunca gobernados, ratificar hegemonías o, al menos, a consolidar avances en lo que a captación de votos se refiere.
Ello y no otra cosa, es lo que explica que de no pocos días a la fecha, el cálculo de prácticamente todos los partidos, de todos, esté centrado en definir si conseguir una masiva concurrencia de ciudadanos “movidos más por el hartazgo que por las propuestas…” a las urnas es lo que más abona a sus particulares intereses o si, en contraste, la apuesta de algunos de ellos no debe ser otra que desanimar la participación ciudadana para dejar la decisión a las estructuras y/o a los especialistas en acarreo de electores a las urnas.
Ahí por ejemplo, está lo que ocurre en la capital del país donde, si bien la previsión apunta a que algo más de siete millones de ciudadanos estarán en posibilidad de sufragar, tanto las campañas partidistas como las de los llamados independientes, o las realizadas por el Instituto Electoral local, no parecen haber impactado sino a una mínima parte de la ciudadanía que, amén de ignorar el proceso por la escasa transparencia del mismo, ve con escepticismo la elección de los llamados padres constituyentes –sólo 60 de 100, recordemos, pues los 40 restantes fueron designados ya por el tradicional y efectivo método del dedazo– y, también, la votación de una iniciativa que, se sabe, está siendo consensuada entre representantes de los gobiernos federal y capitalino.
Hoy entonces, la puja por los cargos de elección en disputa estará confiada, sí, al ciudadano que de manera responsable concurre tradicionalmente al llamado de las urnas pero, más, en aquellos que movidos por el hartazgo asistirán a depositar su voto o simple y sencillamente harán lo contrario…
ASTERISCOS
*En plena veda electoral, el activismo del PRI de Manlio Fabio Beltrones, PAN de Ricardo Anaya y PRD de Agustín Basave, particularmente en entidades donde se prevé una elección cerrada, se centró en el manejo de redes sociales y, vale decir, en la siembra de acusaciones y/o inicio de procesos de cara a la etapa post-electoral que “no será ni tersa ni corta… ni mucho menos pacífica”. El despliegue de equipos de abogados de unos y otros es un indicio de lo que está por venir…
*A pocos pasó inadvertido el que, escasas 48 horas antes de la crucial jornada electoral dominical y tras el segundo incidente violento –y con pérdida de vidas humanas– en el penal de Topo Chico, a su cargo, el gobierno del cuestionado Jaime El Bronco Rodríguez, haya decidido “explotar mediáticamente” la investigación sobre los incuestionables actos de corrupción de su antecesor Rodrigo Medina y afines…
Veámonos aquí mañana, con otro asunto De Naturaleza Política.
