Veintitrés años, y nada…

El sistema judicial mexicano volverá a ser evidenciado por su manifiesta incapacidad para resolver un crimen que enlutó a la Iglesia y a todo el país.

Veintitrés años ya y nada… literalmente ¡nada!, salvo la sólida presunción, certeza en opinión de los más, de que se trató de un crimen de Estado en el que la entonces Policía Judicial, a cargo del comandante Rodolfo León Aragón, cumplió el papel de verdugo y por el que, hoy aún, ninguno de los presuntos responsables —intelectuales y/o materiales— ha sido enjuiciado ni, menos, condenado.

Este martes, efectivamente, cuando se cumpla un aniversario más del sacrificio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en el aeropuerto de Guadalajara, el sistema judicial mexicano volverá a ser evidenciado por su manifiesta incapacidad para resolver un crimen que, al margen de otras opiniones, enlutó a la Iglesia, al país todo y, a decir de muchos, también ilustró el poder corruptor y la fuerza del crimen organizado como un actor (social y políticamente) preponderante que, desde entonces a la fecha, no ha hecho más que crecer.

Veintitrés años tras los que, por acción u omisión de autoridades de los tres niveles de gobierno, nadie parece querer recordar cómo, un mes antes del artero asesinato del purpurado, éste se confrontó con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y sus colaboradores, el francés José María (Joseph) Córdoba Montoya y el extinto Manuel Camacho Solís, de manera destacada, al denunciar la vinculación de “altos funcionarios del gobierno con las redes del narcotráfico y el tráfico de mujeres”.

Ayer, en el marco de los actos previstos en memoria del extitular de las diócesis de Tijuana, Cuernavaca y, finalmente, de la arquidiócesis de Guadalajara, su sucesor en esta última, Juan Sandoval Íñiguez, subió a las redes sociales un sentido mensaje orientado, según sus propio decir, a evidenciar los frutos de las pesquisas que, en su momento, realizó la comisión tripartita en la que, con igual peso, participaron la Procuraduría General de la República, la Conferencia del Episcopado y, también, abogados y el ahora cardenal emérito de la capital tapatía.

En el documento videograbado, Sandoval Íñiguez deja en claro que, ante previsibles problemas y/o revelaciones futuras, el expediente del caso, debidamente protocolizado, se encuentra igual en la PGR que en la secretaría de la CEM, la sede de la Nunciatura Apostólica y, obvio, en los archivos de la Santa Sede.

Algún día, la justicia mexicana volverá al asunto y esclarecerá un crimen (presumiblemente) de Estado que enlutó a la Iglesia pero, más importante aún, evidenció los nexos entre personajes e instancias del poder gubernamental federal, estatal y/o municipal y el crimen organizado, algo que hoy, huelga mencionar, a nadie parece sorprender ya…   

ASTERISCOS

*Durante la multitudinaria Marcha por la Paz que ayer atestó las avenidas de Cuernavaca, el obispo Ramón Castro Castro enderezó una dura crítica a diputados locales que, el miércoles, avalaron el “matrimonio” entre personas del mismo sexo y desecharon iniciar juicio político al gobernador Graco Ramírez. “Venden su conciencia… corrompen sus principios por dinero o poder, y traicionan al pueblo”, consignó.

*Más producto de especulaciones que de una reflexión seria, lo cierto es que en el interior del PRD cobra cada vez más forma, y fuerza, la versión según la cual su presidente, el expriista Agustín Basave Benítez, dejará su cargo, en julio, a la guerrerense Beatriz Mojica, pues nadie más que ella se muestra dispuesta a completar ¡“el interinato del interino”!           

*A la vista ya del cierre de campañas con miras a integrar la nueva Constituyente, Acción Nacional, que a nivel regional dirige Mauricio Tabe, prepara ocho eventos de cierre con participación de figuras tales como Felipe Calderón y la (virtual) candidata presidencial Margarita Zavala, entre otros. El primero, el miércoles en el Parque de Los Venados.

Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

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