De perfil “franciscano”…

Alberto Suárez Inda y Carlos Garfias Merlos, entre los más mencionados para dirigir la Conferen-cia del Episcopado Mexicano.

Presentes aún en la memoria las múltiples imágenes y palabras que marcaron la exitosa estadía del papa Francisco al país, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se apresta ahora, ante la supuesta decisión del cardenal de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, de no permanecer en su actual posición, a elegir a un nuevo líder que, estiman especialistas, deberá “cuadrar” con el perfil de jerarca católico delineado por el sucesor de Pedro en su mensaje del sábado 13 de febrero en la Catedral Metropolitana.

Apenas despegar de Ciudad Juárez el avión que trasladaría al ilustre visitante al Vaticano, efectivamente, los poco más de 150 obispos, arzobispos y cardenales iniciaron no sólo un deseable y necesario análisis y reflexión de los mensajes del Pontífice sino, también, la evaluación de los nombres de quienes, en abril, podrían asumir la presidencia de la CEM, con el explícito mandato de hacer aquellos “vida propia” y compromisos específicos de acción respecto de la compleja realidad nacional.

Ello, con el implícito reclamo de avanzar por esta (nueva) ruta definida por el Obispo de Roma, más la eventual urgencia de elegir un sucesor de Robles Ortega, parecería favorecer la proyección de personajes percibidos como más cercanos y parecidos a Francisco —“más pastores y menos jefes”, por ejemplo—, capaces de imprimir un nuevo rumbo a la jerarquía católica actual y, más, a la próxima generación de prelados.

Así, perfiles tales como el del cardenal arzobispo de Morelia Alberto Suárez Inda, asumido por propios y extraños como el (jerarca) mexicano más cercano al Papa; el del arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, reconocido entre sus pares por el manejo y atención a su grey que ha prestado en el entorno de grave violencia característico de esa parte de Guerrero; el del arzobispo de Monterrey , Rogelio Cabrera López e, incluso, el de Ramón Castro y Castro, el valiente obispo de Cuernavaca que, un día sí y otro también, debe enfrentar los embates del gobierno del impresentable gobernador perredista de Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu, son hoy algunos de los más mencionados.

Es verdad, y así lo destacan quienes mejor conocen el modo de operar del episcopado, que si bien es cierto que la selección de su nuevo dirigente deberá atender a los reclamos y exigencias específicas del Papa, también lo es que entre los obispos existe una clara visión y conciencia de la problemática nacional e, inclusive, un programa de acción a cumplimentar en los años por venir… lo que influirá, necesariamente, en la elección a realizarse en la próxima plenaria de la Conferencia.

A la vista pues los hechos más recientes, la visita del papa Francisco a México entre el 12 y 17 de febrero particularmente, y el impacto que los mismos están teniendo ya en el primer nivel de la jerarquía católica, es dable pensar que en abril podría darse un vuelco importante, “generacional” en opinión de algunos, en el ser y quehacer de la misma. Al tiempo…  

ASTERISCOS

*En Puebla, ahora sí que “contra viento y marea…”, la siempre controversial Ana Teresa Aranda Orozco, extitular de Desarrollo Social en el gobierno panista de Vicente Fox Quesada, inició, literalmente en silla de ruedas, la recolección de las poco más de 125 mil firmas de apoyo que deberá entregar al Instituto Estatal Electoral para estar en posibilidad de postularse como candidata independiente al gobierno de la entidad.

*Luego de un largo y difícil proceso de concertación y amarres para evitar rupturas de cara a la próxima sucesión  gubernamental, presionado por la renuncia a su militancia priista y posterior cooptación de Carlos Joaquín González por parte del perredismo, Manlio Fabio Beltrones consiguió, finalmente, la firma de los siete aspirantes a gobernar Quintana Roo de un acuerdo de unidad que, dijo, garantiza al PRI el triunfo en junio.

Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.

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