Peña Nieto: ¿en la Basílica?

Al igual que sus antecesores priistas José López Portillo, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, el Presidente recibirá al Sumo Pontífice.

Si, en su momento, el anuncio de que la recepción oficial del papa Francisco, en cuanto que jefe del Estado Vaticano, tendría por marco Palacio Nacional propició que más de un par de cejas se arquearan, la sola posibilidad de que el presidente Enrique Peña Nieto y su familia concurran el sábado a la Basílica de Guadalupe, para asistir a la celebración eucarística que ahí encabezará el Pontífice, podría derivar en cambios cualitativos trascendentes para el país.

Esto, porque si bien para los más, particularmente para las nuevas generaciones, el asunto no pasará de ser un hecho anecdótico y/o coyuntural, respetable en cuanto tal, lo cierto es que el mismo no lo será tanto para quienes, aún hoy, entrados de lleno ya en pleno siglo XXI, siguen suspirando no por un Estado laico moderno, respetuoso en consecuencia de la libertad de religión y de creencia de sus ciudadanos, sino por un Estado antirreligioso o, peor, anticatólico.

Este sábado, entonces, cuando el jefe del Ejecutivo reciba en el emblemático recinto, ante poco más de mil 500 invitados, al ilustre visitante y luego, ahí mismo, sostenga con él y el cardenal Pietro Parolín un breve encuentro privado —acompañado él, presumiblemente, de la canciller Claudia Ruiz Massieu y el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong— estaremos sí, ante un hecho inédito, histórico sin duda que, horas más tarde, podría ser minimizado por la concurrencia de aquel, en cuanto que ciudadano  —en apego a la dispuesto en el párrafo tercero del artículo 25 de la Ley Asociaciones Religiosas y Culto Público— al templo insignia del México católico.

Antes, al igual que sus antecesores priistas José López Portillo, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, y de los panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, el presidente Peña Nieto habrá recibido al Sumo Pontífice (en el aeropuerto internacional capitalino, al filo de las 19.30 horas del viernes) y, como los citados también, concurrirá (el miércoles por la tarde-noche al aeropuerto de Ciudad Juárez) para despedirle al pie de la escalerilla del avión que le trasladará de vuelta a la eterna Roma.

Fuera de estos encuentros, uno de ellos no confirmado ciertamente, no existe previsión alguna de que el papa Francisco pudiera realizar alguno adicional, de carácter público, al menos, con autoridades estatales y/o municipales por ejemplo, como no sea la sesión de entrega-recepción de las Llaves de la Ciudad de México y el título de Huésped Distinguido que, a las puertas de la Catedral Metropolitana, en el Zócalo, encabezará el cuestionado jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera Espinosa.

Cuatro días escasos ya hoy, entonces, para el inicio de una visita que, al margen de consideraciones de otra índole, deberá marcar un antes y un después en la historia entre México y el Estado Vaticano, amén de un capítulo más en el encuentro espiritual entre la mayoritaria población católica del país y el Sucesor de Pedro.

ASTERISCOS

* No deberá pasar mucho tiempo —“las próximas 48 horas como máximo”, según conocedores del asunto— antes que el exsubsecretario de Operación de la Secretaría de Turismo, Carlos Joaquín González, decida si mantiene su militancia en el tricolor, sea o no entronizado candidato al gobierno de su natal Quintana Roo o, en su defecto, acepta encabezar la alianza Partido Acción Nacional -Partido de la Revolución Democrática en la puja del próximo junio.

* En el marco de los preparativos de la visita del papa Francisco al país, y con miras al lanzamiento aquí de la Fundación Scholas Occurrentes, los integrantes del consejo asesor de la misma, Román Rodríguez y Héctor Sulaimán fueron recibidos por el Pontífice en el Vaticano. Scholas es una entidad mundial sin fines de lucro que trabaja en escuelas y comunidades educativas de todos los credos, en la promoción de la cultura de la paz.

Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

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