Lejos, el fin de autodefensas…

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Enrique Aranda 30/06/2014 01:56
Lejos, el fin de autodefensas…

Al margen de la incuestionable responsabilidad jurídica en que, presuntamente, habría incurrido al insistir en la portación de armas de uso reservado al Ejército —en la ocupación, el jueves, por ejemplo, de la localidad de La Mira— es por demás claro que la detención de José Manuel Mireles Valverde, y su reclusión ayer en el penal de alta seguridad (Cefereso 11) de Sonora, no implica ni la conclusión del proceso de erradicación de los grupos de autodefensa de territorio michoacano y, menos, la desaparición de este tipo de organizaciones a nivel nacional.

Más aún, habría que decir, la detención del rebelde médico que, hasta el accidente aéreo que en enero le alejó temporalmente de la escena pública y le mantuvo al margen de las negociaciones que dieron paso a la incorporación de cientos de los suyos a cuerpos rurales policiales controlados por las Fuerzas Armadas, podría dar paso a protestas que, amén de exigir su liberación, como de hecho ocurre desde el momento de su aprehensión, abonen a una mejor estructuración de un movimiento que agrupe igual a autodefensas que a policías comunitarias…

Un movimiento con presencia ya no sólo en Michoacán, sino en todo el país que, ante la persistente ausencia e incapacidad de autoridades municipales y/o estatales para garantizar mínimos de seguridad y paz social en las comunidades, insiste en que sean sus miembros quienes lo hagan… independientemente de que, en adelante, omitan manifestarse de manera pública, para evitar correr la misma suerte de sus similares de la Tierra Caliente michoacana o, en su caso, la del hermano Mireles Valverde.

Y esto, no sólo porque sea este último quien lidera hoy el naciente Frente Nacional de Autodefensas, con presencia en algo más de un centenar de municipios de al menos una docena de estados, sino, esencialmente, porque atrás de él, según dejaron ver de manera pública, se encuentran liderazgos representativos como los de la exlegisladora perredista Talía Vázquez Alatorre y el expetista Jaime Cárdenas, legislador también; los del obispo de Saltillo Raúl Vera López y los del mediático defensor de migrantes Alejandro Solalinde Guerra, sacerdote; el presunto candidato de Morena a gobernador de Colima en 2015, el general Francisco Gallardo Rodríguez e, incluso, los del exgobernador de Baja California, el panista Ernesto Ruffo Appel, por sólo mencionar algunos.

No deberá pasar mucho tiempo, entonces, antes que se evidencie el verdadero alcance de una medida que, justa en sí misma, insistamos, podría derivar en un problema aún mayor, como sería la proliferación de las ilegales organizaciones de autodefensa y/o policías comunitarias que, ya hoy, existen en Guerrero y Michoacán, igual que en Chiapas, Chihuahua, Morelos, el Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz, entre otras…

Decir, pues, que el final de esta historia, la de las autodefensas y comunitarias termina ahora, o está cerca al menos, no parece sería lo más certero… ¿O sí?

Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

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