Ahora sí exgobernador…

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Enrique Aranda 20/06/2014 00:52
Ahora sí exgobernador…

Si bien nunca ejerció el cargo para el que fue electo en plenitud como tal, y desde febrero pasado menos, tras la designación del mexiquense Alfredo Castillo como comisionado federal, la renuncia del priista Fausto Vallejo Figueroa al gobierno de Michoacán por (supuestos) motivos de salud alienta más dudas que certezas sobre lo que hoy ocurre en la atribulada entidad, y más sobre su impredecible futuro.

Cuestionado desde el inicio de su gestión, en febrero de 2012, y por abandonar el cargo por seis largos meses —dejándolo en manos del ahora preso, por tener “posibles contactos” con el cártel de los Caballeros Templarios, Jesús Reyna García— para atender asuntos de índole personal, el tres veces exalcalde de Morelia acabó cediendo a la indirecta presión que en los hechos representaba la operación de Castillo Cervantes, y que le exhibía como una suerte de gobernador virtual.

Antes, incluso, de oficializar él, al mediodía de ayer jueves, su renuncia a través de la entrega de la misma al Congreso, ya un grupo de legisladores, hombres de empresa y el propio comisionado iniciaban un encuentro oficial en el mismísimo Palacio de Covián, sede de la Secretaría de Gobernación, para, con el titular Miguel Ángel Osorio Chong a la cabeza, evaluar las consecuencias de la dimisión de Vallejo y las posibles acciones a implementar para minimizar, o incluso para aprovechar en beneficio de la entidad, las mismas.

¿Por qué ahora y no antes?, o, ¿quién, con el aval de mayoría priista,  en su relevo?, son, quizá, las más intrascendentes entre las muchas preguntas que ahora, a la luz de su aceptada dimisión, debemos hacernos y que, insistamos, exigen una respuesta clara: ¿Cuál fue, si es que existió o existe, su relación con el poder fáctico que, en Michoacán, representó desde décadas atrás la autodenominada Familia Michoacana, y sus herederos, en particular?, ¿cuál, el (innegable) vínculo de algunos de sus familiares cercanos, en especial su hijo que apareció, apenas, retratado junto con Servando  La Tuta Gómez Martínez?, ¿cuál su relación con los ahora cooptados grupos de autodefensa, verdaderos cuerpos de seguridad ilegalmente armados que, en su momento, suplieron al Estado y a él mismo… ante su aparente o real complacencia?

Son tantas, diría alguno, que sólo el tiempo, y la sucesión de hechos por venir, podrán responderlas.

Asteriscos

* No muchas ocasiones en mis poco más de 40 años ejerciendo el periodismo conocí un caso más deplorable de intolerancia y falta de respeto al derecho del otro (a pensar distinto), de bajeza política, como el que, este miércoles, protagonizaron (supuestos) maestros de la impresentable Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación al impedir a Claudio X. González, presidente de la asociación civil Mexicanos Primero, expresarse, ¡en un domicilio privado!, de Oaxaca. Muy pocas, igualmente, identifiqué a un gobierno más (cobarde y obligadamente) tolerante ante el cotidiano reto e ilegal accionar de un grupo de vándalos, como el de Gabino Cué… ¡y eso que, desgraciadamente, en la historia reciente no nos faltan ejemplos!

Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.

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