De cinco, cinco…

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Enrique Aranda 04/06/2014 02:49
De cinco, cinco…

Cinco ocasiones en otros tantos meses, analistas y consultores especializados del sector privado que habitualmente son encuestados por el Banco de México han reducido su expectativa de crecimiento anual de la economía nacional, para llevarla desde un original 3.5%, a principios de año, a 2.77%, dado a conocer ayer por el instituto central de Agustín Carstens.

Antes, un par de semanas atrás escasamente, el gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que lidera Luis Videgaray, debió hacer lo propio abatiendo su particular expectativa de 3.9% fijada a inicios del año, a sólo 2.7%, en un evidente reconocimiento de que la incertidumbre y sentimiento de la población de que la economía sigue inmersa en una suerte de estancamiento es mucho más real de lo que muchos quisieran aceptar…

Es cierto que, comparativamente con 2013, la economía nacional muestra ahora un mejor comportamiento y que, de no ocurrir nada extraordinario que lo impida, en el peor de los casos, el PIB deberá crecer más del doble que en tal periodo.

Ello, sin embargo, no impide aceptar que igual el impacto de la Reforma Fiscal puesta en marcha —nuevas tasas de impuestos, la imposición de gravámenes a alimentos y/o la cancelación de deducciones posibles—, que la posposición de decisiones de inversión por parte del sector empresarial nacional, o el menor crecimiento —respecto a lo esperado— de la economía estadunidense, han generado la situación que, de manera equívoca, muchos consideran deberá revertirse apenas el Legislativo apruebe la legislación secundaria de las reformas constitucionales en materia energética y/o de telecomunicaciones.

Y no sucederá así, porque si bien el comportamiento de la economía global en general, y de la estadunidense en particular, ayudarán a mejorar nuestra realidad, la única opción de avance real está en la generación de empleos mejor remunerados que, a su vez, impulse el consumo interno que, ahora, está más que deprimido. El hecho de que nuestra tasa de desempleo, sumada a la de subempleo, se ubique hoy en torno a 14%, explica mejor que nada lo que ahora ocurre y, más, la expectativa prevaleciente a nivel popular… no querer reconocerlo implica tanto como no apostar a la solución de (una al menos) de las causas de fondo de los problemas que lastran la economía.

Creciente inversión productiva entonces, igual por parte del gobierno que del sector privado nacional, que derive en el alza de la generación de más y mejores puestos de trabajo, parece ser la salida del problema… más que la apuesta a soluciones mágicas representadas por reformas legislativas que, si bien tendrán un impacto más que positivo, no lo tendrán sino un buen número de meses después de su aprobación.

Asteriscos

* Al margen el mayor o menor respeto que los integrantes de la nueva Comisión de Doctrina de Acción Nacional merecen, lo cierto es que a la vista del listado y con la sola excepción del controvertido Juan Molinar, la ausencia en ella de los grandes nombres del panismo es más que obvia…

 Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.

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