Solar Impulse, una idea nacida en Suiza
El proyecto de desarrollar un avión alimentado únicamente por energía solar fotovoltaica, sin usar una sola gota de gasolina, inició en 2005.
Por Louis-José Touron*
Los pioneros suizos Bertrand Piccard y André Borschberg cumplieron hoy su misión de convertirse en los primeros pilotos en volar alrededor del mundo en un avión propulsado con energía solar. Mediante esto promocionaron el desarrollo de tecnologías innovadoras que garanticen un futuro más sostenible y, además, demostraron que es posible llegar allí donde nadie antes ha llegado.
El proyecto de desarrollar un avión alimentado únicamente por energía solar fotovoltaica, sin usar una sola gota de gasolina, inició en el año 2005. Solar Impulse está diseñado para volar durante el día propulsado por las células solares que cubren sus alas, mientras que carga las baterías que le permiten mantenerse en el aire durante la noche. Eso le da una autonomía casi ilimitada. Los primeros vuelos de prueba se realizaron en 2009 con el prototipo, llevando a cabo posteriormente vuelos de demostración por Europa, Marruecos y Estados Unidos.
El 9 de marzo de 2015, Solar Impulse despegó desde Abu Dabi hacia Mascat, en la Sultanía de Omán, iniciando un viaje con el fin de dar la vuelta al mundo de varios meses de duración. El avión pasó por Omán, India, Birmania, China y Japón hasta llegar a Hawái. Tan sólo en el trayecto hacia Hawái, André Borschberg logró dos récords mundiales: el viaje más largo en distancia y en duración en un avión solar.
En 2016, Solar Impulse prosiguió su circunferencia de la Tierra, empezando en Hawái, para después cruzar el Océano Pacífico, América del Norte y el Atlántico: el 20 de junio salió de Nueva York, Estados Unidos, para aterrizar en Sevilla, España, el 23 de junio. De Sevilla voló hacia El Cairo, de donde emprendió el 23 de julio la última etapa del viaje alrededor del mundo, que culminó hoy con la llegada del avión a Abu Dabi. Con esto terminó su viaje al mundo de 35 mil kilómetros en 17 etapas.
Solar Impulse refleja el compromiso de mi país con la promoción de energías limpias, la sostenibilidad y la innovación, razones por las cuales Suiza decidió apoyar a Solar Impulse desde que se lanzó el primer proyecto en Lausana. Como socio institucional a lo largo de los años, Suiza ha facilitado la infraestructura esencial, así como apoyo político y financiero, y ha respaldado esta iniciativa privada a nivel diplomático.
En el diseño del avión colaboraron un equipo de técnicos y científicos de la EPFL (Escuela Politécnica Federal de Lausana), liderado por el ingeniero aeronáutico André Borschberg y el siquiatra Bertrand Piccard, y varias empresas suizas privadas de alta tecnología. Proyectos innovadores como Solar Impulse pueden prosperar en el entorno fértil del sistema educativo suizo y en su larga tradición de cooperación entre los sectores público y privado, de la cual Solar Impulse es un ejemplo perfecto. Suiza y sus empresas de alta tecnología están comprometidas en compartir estas tecnologías con México y con el mundo.
Solar Impulse nos lo demostró: con las mismas tecnologías que se utilizaron para lograr la circunferencia del mundo con energía solar, se puede disminuir el consumo mundial de energía fósil, proteger los recursos naturales y mejorar la calidad de vida.
*Embajador de Suiza en México
