Cumbres borrascosas
“He vuelto hace unos instantes de visitar a mi casero y ya se me figura que ese solitario vecino va a inquietarme por más de una causa. En este bello país, que ningún misántropo hubiese podido encontrar más agradable en toda Inglaterra, el señor Heathcliff y yo habríamos hecho una pareja ideal de compañeros”. Emily Brönte.
Son tan borrascosas esas cumbres, que hasta quien tenga vista de águila se pierde. Lo mejor para seguir adelante es no perder el paso. Si, como dicen, la humanidad tardó más de seiscientos años en dejar de ver la esclavitud como “normal”, las mujeres sabemos que han de ser muchos más los siglos que sumaremos para desterrar la misoginia escondida en el fondo de las subjetividades. Pero de que hemos avanzado un gran trecho, el tamaño de los obstáculos nos lo confirma. Y el enojo de tantos por las frases y actos ofensivos, que no demuestran fuerza sino sólo el pequeño tamaño del miserable, ratifica el aumento de nuestros aliados.
Frases que describen la novela: La poderosa y hosca figura de Heathcliff domina Cumbres Borrascosas. “Los brumosos y sombríos páramos de Yorkshire son el singular escenario donde se desarrolla con fuerza esta historia de venganza y odio, de pasiones desatadas y amores desesperados que van más allá de la muerte”. Cualquier semejanza con la realidad es, como dicen, mera coincidencia. Y para peor: “El tirano oprime a sus siervos y ellos nunca se revuelven contra él, lo que hacen es machacar a los que tienen debajo”.
Y esa gran novela parece que nos sigue describiendo: “-Me maravilla que se quede usted ahí como un pasmarote cuando los demás se han ido... Pero con usted no valen palabras. Nunca se corregirá de sus malas costumbres, y acabará yéndose al infierno de cabeza…”. “En ocasiones, pensando a solas en todas estas cosas, me sentía presa de un terror repentino y, levantándome y poniéndome el sombrero, pensaba en ir a ver lo que sucedía en Cumbres Borrascosas. Tenía la convicción de que mi deber era hablar a Hindley de lo que la gente decía de él. Pero cuando recordaba lo empedernido que estaba en sus vicios, me faltaba el valor para entrar en la casa, comprendiendo que mis palabras sólo podrían lograr efectos muy dudosos”.
La vida sigue su cauce y recordar es volver a vivir. Ningún 14 de febrero ha sido tan memorable como ése, de intensa lección sobre el arte de amar la vida. Amelia inició a las 9, haciéndonos notar que el mundo seguía su marcha, y que las mujeres, siempre creativas e irónicas, habían decidido protestar en contra de la violencia de género, bailando. No fue casualidad, sino tal como lo dijo, el día de San Valentín pudiera tener su correlato en el de San Cobardín, que al parecer, aunque no tiene día asignado, sí que tiene muchos más seguidores de lo que se presume.
Y en aquel memorable Seminario, nos enteramos que a los románticos no les gusta la Ilustración, porque les cambia la cabeza a las mujeres. Ellos tienen su idea de cómo debemos ser. No la mujer tradicional, menos la ilustrada, sino una frágil, delicada y suspirante, viviendo en las nubes de la moda; aunque siempre deberán existir las que obedecen y cumplen sin rechistar con los trabajos domésticos. A éstas ni las mencionan, pues son parte del paisaje, como las piedras y las lombrices.
También, supimos que la arquitectura es una gran creación a partir de ideas filosóficas. A la Ilustración le corresponde el Congreso de Washington: la presencia de la razón se siente al recorrer sus pasillos. Y ¿cómo lo van a habitar esos nuevos inquilinos, investidos de todos los prejuicios? En cambio, al romanticismo, las Catedrales Góticas.
Hegel, el gran filósofo, fue uno de los primeros en poner en tela de duda la tan disparatada idea sobre la naturalización de los sexos. Es él quien afirma que los sexos son realidades normativas y no biológicas. En boca de un tan gran hombre, la conjetura empieza a ser creída.
Volvamos a las Cumbres borrascosas: “La segunda pregunta me interesa mucho: dime, él, ¿es un ser humano? Y si lo es, ¿está loco? ¿O es un demonio? No hace falta que te explique los motivos de estas preguntas”.
