Niñas, madres, maestras
Interesante mes, que inicia, digamos, con el 30 de abril, Día del Niño (y de la Niña), celebrado por primera vez en un rincón de México.
A María Elena Chapa, cuyo talento está desperdiciado en Nuevo León.
“En el año de 1916, el 8 de mayo, por acuerdo de las autoridades civiles y educativas, con el propósito de hacer olvidar a los niños los estragos causados por la Revolución Mexicana se les dedicó ese día, un festejo, que consta en un acta ex-profeso firmada por personas interesadas; por ello, a Tantoyuca debe reconocérsele nacionalmente como la cuna del Día del Niño”. (https://bit.ly/1OqtxKk). Curiosa coincidencia, ya que ese mismo año, 1916, se realizó el primer congreso feminista en Yucatán.
Luego sigue el 10 de mayo, fecha designada y celebración organizada por el periódico Excélsior, contra las propuestas de Margaret Sanger acerca de métodos anticonceptivos, en 1922. Martha Acevedo lo ha documentado de manera clara y contundente. (https://bit.ly/SIsr6s).
Madres a las que sí habría que recordar, por lo bien que apoyaron a sus hijas o hijos, son: Isabel Ramírez, mujer decidida a vivir conforme a sus convicciones, haciéndose cargo de las haciendas heredadas en 1654 y unida en dos ocasiones, madre de sor Juana, a quien supo darle la libertad y el apoyo y que, según investigaciones recientes, “avala científicamente los beneficios de la influencia materna en los primeros años de vida, una etapa decisiva para el desarrollo de la personalidad, afirmando que el amor materno mejora el cerebro del niño (y, por supuesto, de la niña). (https://bit.ly/1SLal13)
A doña Brígida García, madre de Benito Juárez, quien muere cuando él tenía apenas tres años. Innegable la fuerza interna de este hombre ante la adversidad. Las investigaciones afirman que “este nivel de fortaleza está íntimamente ligado a nuestros primeros años de vida. Nuestras primeras relaciones con los padres y cuidadores representan nuestras primeras experiencias de apoyo social (Cohen y Syme, 1985; Gottlieb, 1985; Newcomb, 1990). Estas experiencias tienen como efecto principal proporcionar la sensación de seguridad y continuidad que el (la) recién nacido/a necesita para continuar con su crecimiento y ser capaz de afrontar nuevas experiencias”. (Estos conceptos se encuentran en la tesis doctoral de Lucía A. Ramírez Serrano, que se puede consultar en la dirección electrónica: https://bit.ly/1XnS4Hb).
Otra madre que debiera inspirarnos es Josefina Güereña Rosas, de ascendencia vasca, madre de María Félix, La Doña, educada en un convento en Pico Heights, California. María comentaba que “prefería jugar con sus hermanos subiendo a los árboles y montando a caballo y otras cosas que sólo hacían los muchachos de la familia”, y que contó siempre con el apoyo de su madre. Una de sus frases que tendría que convertirse en lema es: “Mire, señorita, yo he estado muy ocupada viviendo mi vida y no he tenido tiempo de contarla” (https://bit.ly/1X5lCZu).
Y del 15 de mayo, Día de las y los Maestros, ¿qué más podemos decir que no sepamos? Las maestras, no todas pero sí muchas, han sido las constructoras, desde el siglo XIX, del feminismo mexicano. Les debemos “las alas para volar”, como diría Dolores Correa. Rita Cetina, yucateca, funda la primera escuela para niñas, La Siempreviva, donde estudió Elvia Carrillo Puerto quien, junto con Hermila Galindo, también maestra, se convirtió en una de las grandes luchadoras por los derechos políticos femeninos.
El siglo XIX pensó el destino de las niñas en esas dos únicas vertientes: madres y/o maestras. Por eso, en 1889, la Escuela Nacional Secundaría de Niñas se transformó en la Escuela Normal de Profesoras. Las voces alarmadas discutían en periódicos la conveniencia de que las maestras fueran solteras o casadas. Decían: difícil decidir, pues unas, las solteras, no conocen el amor verdadero, el de las hijas e hijos, y las casadas, que sí lo conocen, no son aptas, porque han pecado. ¡Uf! No había manera. (Alvarado, L. La educación “superior” femenina en el México del siglo XIX. Demanda social y reto gubernamental. Pág. 85).
En México son mujeres 95% de las maestras en nivel preescolar, 67% en primaria, 52% en secundaria y 46% en media superior. ¿Qué haríamos sin las maestras? (https://bit.ly/1TS7IYh). Y todo, en el mes más mariano del año.
