Educación en el siglo XXI

Las importantes lecciones que nos han dejado los resultados de las recientes campañas políticas son múltiples.

En primer lugar, hay que destacar la civilidad con la que se realizaron, y por ello, habrá que felicitar a las maestras y maestros, pues a pesar de los pesares (incontables) no debemos ignorar que su cotidiano trabajar con las palabras (según dicen los chatinos, grupo étnico radicado en Oaxaca) ha sido muy fructífero, en la casi totalidad de las casillas instaladas a lo largo y ancho del territorio nacional. No hay que ignorar las amenazas, de un lado y de otro, ni la “vigilancia” de las fuerzas del orden. Pero no fueron tan importantes como esa otra labor.

Podremos criticar todo en esta jornada electoral; pero no, el que casi todas las mexicanas y los mexicanos demostramos que preferimos participar democrática y respetuosamente en esto de elegir autoridades. Algo ha de significar ese diario llegar a la escuela, temprano y dispuesta/o a realizar deberes simples: pasar lista, revisar tareas, escuchar las interminables historias de alumnas y alumnos, cuya creatividad a la hora de explicar el porqué no llevan la tarea, son de lo más divertido. Es posible que alguno salga con eso de que “aunque no lo crea, los piratas me robaron el cuaderno” o que “mi papá tuvo un contratiempo terrible: su reloj se paró y no sabía ni qué hora era”.

Ellas y ellos nos enseñaron los elementos mínimos de un orden social: formar filas, esperar turnos, respetar a los demás. Por supuesto, a leer, escribir y contar. Todos, aprendizajes mínimos y fundamentales, para organizar esa jornada electoral. Puede haber otros, quizás más significativos, pero con éstos, tan aparentemente sencillos, pudimos concluir la designación de cargos de representación popular, de manera exitosa.

Otro factor de primordial importancia en estas elecciones han sido las y los jóvenes, beneficiarios de la “ampliación de cobertura” del sistema educativo nacional. Sin restarle un ápice a la importancia de las redes sociales, en las que sin duda, la juventud es quien sabe todos sus secretos, sin la labor paciente del acompañamiento magisterial, difícilmente hubieran tenido acceso a dichos instrumentos tecnológicos.

Trabajar con las palabras es un arduo trabajo humano, que transita por muchas etapas, que cruza por múltiples subjetividades y que pocas veces se reconoce. Creemos que hablar es un acto casi mecánico, fácil y al que todas y todos tienen acceso, pero no es así. Cada vocablo significa algo distinto para quienes lo escuchan, lo enlazan con realidades muy diversas, por lo que al final de una corta frase, cada quien tiene una versión diferente de lo dicho. Ya no digamos un discurso.

Maestras y maestros han de trabajar diario con estas dificultades, amén de otras muchas diferencias entre quienes son sus estudiantes, sus colegas, sus directivos. Todas y todos vivimos en este complejo mundo de palabras enredadas, pero debemos reconocer que para quienes están iniciándose en él, el lenguaje es uno de los misterios más apasionantes, o quizás, más desesperantes, para aprender a convivir en sociedad.

Entre otras muchas razones, la CETEG, la CNTE y otras organizaciones magisteriales son incomprensibles. El contexto en el que se desenvuelven es plurilingüístico, en el que además de la lengua materna de quien tiene a su cargo el enseñar el programa educativo en su segunda lengua, el español, sus oyentes pueden tener como lengua materna otras, en donde la traducción no es fácil.

Pero a ellas y a ellos se les pasó enseñar el respeto a la diferencia. Especialmente la fundamental: la de género. Las mujeres seguimos siendo objeto de burla y escarnio por el sólo hecho de ser mujeres. La igualdad entre los géneros es uno de los objetivos del milenio, uno de los pilares del desarrollo humano, un factor esencial de crecimiento económico y un pendiente para este siglo. Sabemos que el magisterio nacional cumplirá con su deber, aunque cada región lo hará respetando sus diferencias y ritmos, pero más temprano que tarde, México será uno de los países donde las mujeres serán respetadas de la misma forma que hoy lo son los hombres.

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